Bases filosóficas de las sencillez financiera: Grados de libertad financiera (3ra parte)

¿Te has preguntado por qué tu vida financiera está como está y funciona como funciona? Nunca fuimos educados para entender el juego económico y encontrar un lugar en la cancha.  Es más, en el mejor de los casos a muchos nos prepararon para jugar en un solo lado y a muchos otros la vida los fue arrojando hacia un lado en particular. Esta entrada del blog tiene un marcado “espíritu diagnóstico”, es decir, está hecha para que te confrontes y sepas dónde estás hoy y por dónde puedes empezar a construir un juego distinto.

Aunque no es indispensable que lo hagas, si no has leído las dos entradas anteriores te recomiendo mucho hacerlo, en especial la primera de ellas (Bases Filosóficas de la Sencillez Financiera 1ra parte). Esto te dará una idea de las bases lógicas sobre las que está montado lo que viene, sobre todo cuando hablemos del “hombre y la mujer del Renacimiento”.

Cuadrante de los grados de libertad financiera, según las soluciones que busquemos y el tipo de relaciones que establecemos con el mundo.
Cuadrante de los grados de libertad financiera, según las soluciones que busquemos y el tipo de relaciones que establecemos con el mundo. Adaptado del modelo de Jacob Lund Fisker.

 

Esta ilustración nos muestra varios aspectos de la cancha del juego económico. Esto no tiene nada que ver con el “Cuadrante del flujo del dinero” de Robert Kiyosaki, que se enfoca más en las formas de conseguir dinero. Aquí hablamos de cómo los jugadores generan ingresos, cómo se relacionan con el mundo y cuál es el modelo de sostenibilidad de esas relaciones. Esto se basa en la propuesta de Jacob Lund Fisker, con algunas mejoras, adaptaciones y detalles adicionales.

El eje vertical nos habla del “Nivel de Complejidad u Organización”. Se enfoca en el grado de complejidad de las soluciones desarrolladas o identificadas para obtener ingresos económicos. En cierta forma también tiene que ver con la diversidad y la cantidad de esfuerzo puestos en la consecución de dinero. ¿Estarás aferrándote a soluciones muy simplistas para conseguir dinero?

Cuando hablamos de que el nivel de complejidad es no-lineal, hacemos referencia a que requiere de múltiples soluciones frente al problema. Aquí estamos lejos de poder transitar un único camino o aplicar una única estrategia.  Como se abren varias alternativas, aumenta la incertidumbre y esto demanda diversas competencias y maneras de relacionarse con el entorno.

Esta capa cobija al “Hombre del Renacimiento” y al “Hombre de Negocios”. Su ejecución puede variar dependiendo del nivel de dependencia que experimenten (más adelante lo aclararemos un poco más). Sus vidas se basan en un incesante proceso de identificación de nuevos problemas y solución de los mismos; para sobrevivir a la incertidumbre, deben retar su zona de confort permanentemente.  Al hacerlo aprenden, se hacen más competentes y poco a poco reducen la incertidumbre; no obstante, la exploración constante de nuevas oportunidades hacen que recuperen pronto los niveles de incertidumbre. Crean fuentes de dinero y son dueños de estas.

El nivel de complejidad lineal recoge al “Hombre Trabajador” y al “Asalariado”. Este tipo de personas resuelven problemas de otros a cambio de algo. Normalmente se caracterizan por un alto grado de especialización en una habilidad o dominio de conocimiento. Trabajan para alguna fuente de dinero creada por algún “Hombre del Renacimiento” u “Hombre de Negocios”. Su consecución de dinero es lineal y caracterizada por la certidumbre de las relaciones causa–efecto entre esfuerzo y recompensa. Si “hago algo determinado” obtengo una “cantidad determinada” de dinero; esto configura relaciones de poco control sobre el ingreso.

El eje horizontal nos habla del “Grado de Dependencia”. Esto es simplemente una medida de qué tanto un individuo o una organización depende del mundo. Dicha dependencia es estrecha u holgada. Invariablemente todos dependemos de todos. Ahora más que nunca vivimos en un mundo interconectado e interdependiente, y aunque la utopía de la autosuficiencia sea realizable, realmente no deja de ser más que eso: una utopía.

¿Tú qué tanto dependes del sistema? Esta es la pregunta de rigor en este punto. La dependencia puede ser “estrecha” cuando tengo algún nivel de necesidad de otros para mantenerme funcionando en el sistema, o puede ser “holgada” cuando tengo un alto margen de libertad para elegir en qué formas depender, cuándo hacerlo y de quién depender. Inclusive, aquí la holgura puede convertirse en interdependencia o legítimo beneficio mutuo en igualdad de condiciones.

Veamos cómo se define cada uno de los tipos de hombre o mujer; hay que tener en cuenta que ninguno es intrínsecamente mejor o peor que otro; todo depende del tipo de vida que deseemos vivir ¿En cuál cuadrante crees que estás ahora? ¿En cuál o cuáles quisieras estar? Veamos:

Complejidad Lineal (certidumbre):

Asalariado (The Salary man): Obtienen su ingreso de una sola fuente. Normalmente carecen de control sobre dicha fuente de dinero. Tienen opciones, pero no las crean. Son predecibles y sujetos a control indirecto. Son libres de cambiar de trabajo, pero no son libres de dejar su trabajo. Se les facilita el acceso a crédito formal desde que demuestren su capacidad de asumir los pagos. Son los más propensos a consumir bienes y servicios dada su alta especialización y sus limitaciones de tiempo y energía disponible. Consumen pero no invierten.

Trabajador – “Jornalero” (The Working man): Es alguien que no recibe un salario fijo o los beneficios asociados de tenerlo. Viven al día o trabajan en pequeños proyectos que sólo duran semanas o tal vez meses; planean sus estructuras de gastos para ajustarse a esta realidad. Quedarse sin trabajo puede comprometer su capacidad de consumir. Normalmente tienen un fondo de “vacas flacas” y experimentan dificultades para acceder a créditos formales. Para acceder a uno posiblemente se expongan a alternativas más costosas o poco ortodoxas.

Complejidad no–lineal (in-certidumbre):

El Hombre de negocios (Business man): Obtiene su flujo de caja de convertir diversos activos en ingreso. Controla más flujo de caja y, en consecuencia, gana más. No busca empleo… los crea. Crea soluciones a problemas en la forma de un producto o servicio que puede ser vendido. Resuelve complejos problemas sobre el retorno y sostenimiento de los activos, en vez de resolver pequeños problemas separados de trabajo. Se apoya en “Salary man” y en el “Working man” para que combinen sus esfuerzos y le ayuden a resolver esos problemas complejos y generen ingreso. Dispone de más tiempo libre si sabe crear sistemas interdependientes que no demanden de su atención.

Hombre del renacimiento: Es una persona competente en varios campos, incluyendo no solo áreas intelectuales, sino también las artes, oficios básicos, el cuidado del cuerpo y estándares sociales. Esto contrasta con el especializado hombre moderno, sobre todo el asalariado. Su amplia visión le permite tener diversas soluciones a los problemas y ser más independiente del mercado dado que tiene que consumir poco para satisfacer sus necesidades.

En vez de comprar un producto, pone las soluciones juntas usando sus habilidades sociales, técnicas, artísticas y capacidad física. Comprar menos significa que no requiere millones para alcanzar la libertad financiera. Para la cantidad de dinero que requiere, los trabajos son más diversos y fáciles de encontrar. Su baja dependencia (holgura) le hacen más flexible ante la incertidumbre y más propenso a identificar y construir oportunidades.

Reflexiones para hacer con la almohada

Algunas preguntas pequeñas que me hago… y que te dejo para que te hagas:

  • ¿Cuál es el cuadrante que mejor te describe y por qué?
  • ¿Estás a gusto en ese cuadrante? ¿Por qué?
  • ¿Cuál es el tipo de vida que quieres vivir y por cuánto tiempo más estás dispuesto a vivirla?
  • ¿Cuál es aquel valor intrínseco que consideras más importante para tu vida? (Por ejemplo: la libertad, la seguridad, el tiempo libre, el riesgo, etc.)
  • ¿Te estás aferrando a algo en este momento? Antes de que te digas que NO, solamente piensa en qué tienes miedo de perder… por arte de magia saldrán las respuestas…
  • ¿Qué quieres que venga a tu vida? ¿Cuál es y cómo es el espacio que le estás abriendo a esas cosas que deseas que lleguen?

Lo bueno de darnos cuenta de las cosas es que ya no podemos seguirnos engañando. En la siguiente entrada sobre las bases filosóficas de la sencillez financiera profundizaremos en los dominios y el comportamiento del “Hombre del Renacimiento”.

5 comentarios en “Bases filosóficas de las sencillez financiera: Grados de libertad financiera (3ra parte)

  1. […] Lo más sorprendente es que, aunque no pueda decir que esté en quiebra y sin ingresos, tampoco estamos en una situación de holgura. La ‘holgura’ es otra sensación psicológica de que “tengo margen para desperdiciar dinero”. Hoy en día gasto en lo que hay que gastar, consumo lo que hay que consumir y priorizo lo necesario e importante, no tengo holgura pero me sobra sencillez financiera. […]

    • Gerardo: Gracias por tu comentario. Parte de la idea de adaptar y publicar este modelo es que riñe en muchos sentidos con la mayoría de enfoques de “libertad financiera” que pasan invariablemente por el hecho de que seas multimillonario (Kiyosaki). Por eso acá hablo de “sencillez financiera”, pero no en el sentido de administrar la pobreza, sino de que la riqueza no se convierta en otra carga que tengo que administrar y que me reduzca libertad.

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