Aprender a volar bajo la lluvia: lecciones de una semana poco común

pajaro_lluvia Aunque sobra contar el detalle de todo lo que pasó, creo que a esta altura es mejor detenerse y sacar varias lecciones aprendidas sobre lo que acaba de pasar en esta extraña semana. Se ha marcado un profundo punto de inflexión en mi manera de ver el mundo. Estoy plenamente seguro de que las cosas no volverán a ser las mismas, y como ya he escuchado muchas veces, lo que no te mata te hace más fuerte. Esto fue lo que hicieron conmigo esta semana, simplemente lograron que me hiciera más fuerte.

Infinidad de veces me he visto diciendo que las palabras crean la realidad, que las declaraciones que hacemos determinan el mundo en que vivimos, pero siendo absolutamente franco, creo que esta semana me hizo pasar forzosamente de la retórica a la práctica. Por un momento, producto de unas pocas palabras venenosas y malintencionadas, mi mundo y todo lo que daba por sentado se tambalearon.

Varios errores que cometí

¿Quién pensaba que era yo? No lo sé. Alguien más parecía querer darme su opinión. Lo grave es que por un instante pensé que su opinión era cierta. Digo que grave porque este fue el primero en una cadena de errores ese día: el concepto sobre mí mismo, por un instante, se lo entregué a alguien más. Aparte de eso, como si fuera poco, tuve la osadía de dudar por un instante de aquellos en quienes más confío.

¿Cuáles son tus supuestos? Sí, te lo pregunto a ti que lees esto. Porque yo también me hice la misma pregunta. Lo delicioso es que en medio de la oleada emocional pude darme cuenta de que la noción de realidad es una cuestión relativa; de que lo real es también aquello que puedo poner en perspectiva y que puedo comparar.  Pasé muchas horas comparando y confrontando lo que me habían dicho; que si esto, que si lo otro, que si hacía, que si decía, que si pasaba o no pasaba ¿Quién era yo en ese momento? Sólo dudas, y en medio de la duda cualquier cosa cabe.

Lo bueno de dudar y de que la noción de realidad se haga endeble, es que evitas caer con facilidad en el determinismo de sentirte seguro. Si eres hábil viendo tu duda, poniéndola en perspectiva y siendo consciente que la duda es miedo, te das cuenta con facilidad de que puedes detenerte y explorar varias posibilidades.

Si te dejas absorber por la duda te paralizas. Si juegas a superar la duda entras en el terreno de explorar caminos, confrontarte y ver posibilidades. Si eres suficientemente humilde y sereno, también te sometes a un juicio ácido y te das cuenta en que tal vez sí estás fallando y esa confrontación te mueve a superarte y superar las circunstancias. Si me lo preguntas, esto fue mucho de lo que me pasó.

Adiós a la inocencia

presenciar_tormentaCreo que yo vivía en la inocencia. Lo que para mí antes eran simples rumores e historias que alguien más me contaba, ya por primera vez era algo cierto, algo que había llegado a mí, que me estaba confrontando, que me mostraba las sombras del mundo en el que me muevo.

Ver salir la sombra psicológica, aunque no deja de ser sobrecogedor, es un evento supremamente sanador y tranquilizador… si es que estás listo para eso. Afortunadamente yo lo estaba. No sé qué hubiera sido de mí si no lo estuviese. Ya las cartas están jugadas, ya sé dónde estoy, ya es real que soy una figura pública, ya no soy una eventualidad, una curiosidad o una anécdota. Ya las cartas están sobre la mesa y alguien de alguna manera quiere jugar.

Pasar del drama al principio de realidad

Debo reconocer que hubo drama, exageración. Todo esto era nuevo, inesperado, sucio, incierto, desequilibrante y perverso. También sé que todo esto no son más que calificativos.  Cuando cambié los calificativos la situación pasó a ser otra: curiosidad, desencanto, reto, desafío, confrontación. Sí, sobre todo eso, fue una confrontación directa.

La paga que recibes al confrontar y confrontarte se llama “principio de realidad”. Tiene mucho que ver con el hecho de perder la inocencia, con el hecho de dejar de creer que las cosas son de una forma u otra, de dejar de creer que el mundo “es como yo creo que es”.  Al contrario, el mundo simplemente “es” y yo no puedo hacer más que presenciarlo y verme a mí mismo en ese evento.  Hoy ya lo puedo decir con esta soltura, con la soltura de realmente haberlo hecho, de haberlo vivido. Ya está lejos de ser un simple discurso para mí o para ti.

En principio hice algunas cosas “hacia fuera”. Una voz interior me decía que no podía quedarme sin actuar. Quedarme quieto podría significar que estaba aceptando lo que se decía. Por fortuna hubo otra voz que habló al final. Esta voz fue también la que me ayudó a escuchar a mi equipo, a entender su inteligencia colectiva y a permitir que me contuvieran cuando era necesario que lo hicieran. Esta voz apagó el fuego y evitó que se escalara un conflicto innecesario.

Lo que no te mata te hace más fuerte

caminar_bajo_lluviaMe hicieron un tremendo favor. No puedo más que estar agradecido por la movilización y la confrontación. Esto que digo está lejos de ser una declaración de aceptación de veracidad sobre las palabras que me dijeron. Es más, el mensaje y el medio se han diluido. Lo importante es lo que se movió hacia adentro, no sólo en mí como persona, sino en mi equipo y en otras personas que me rodean… lo sepan ellas o no.

Ya venía pensando cosas y viéndome en perspectiva. Esto simplemente sirvió como un catalizador. Un tremendo favor que me hicieron fue sacarme de la duda y conectarme con la decisión. Diré algo que podrá sonar brusco y contradictorio: esta experiencia ha incubado cierta dosis de desdén, desparpajo y desprecio por muchas cosas que pensaba que debía “respetar”. Esto es síntoma de perder la inocencia. Me pusieron frente a varios demonios, sobre todo frente a muchos de los míos. No sabía que siguen ahí y que es bueno dejarlos salir de vez en cuando.

Hoy me siento más fuerte porque ya sé dónde estoy. Cada vez tengo una versión más consistente del mundo que me rodea. Ya sé con más claridad cuál es el juego que juego, con quién lo juego y qué me puedo encontrar. Ya sé de qué cuidarme y también qué atacar. Todavía no me han visto atacar, pero aquí no hablo de ninguna artimaña destructiva ¿Para qué? ¿Qué oficio tiene jugar a lo mismo que juegan los otros? Ahora con mayor razón me quiero deleitar jugando un juego distinto; mi juego, un juego que yo decido dónde y cuándo empieza, dónde y cuándo termina. Un juego creativo.

Árboles que dan fruto

Finalmente mi alma y mi cuerpo se pudieron apaciguar cuando me vino el recuerdo de esta vieja frase: “sólo a los árboles que dan fruto se les lanza piedras”. Estoy rodeado de árboles viejos y enfermos que ya no dan frutos, que sólo sirven para que en ellos aniden aves apestosas y para que los hongos prosperen.

Mi misión es mantenerme como la materia viva y ayudar a que prospere la demás materia viva que va llegando al campo. Ya hay semillas que empiezan a germinar y otras plantas que empiezan incluso a florecer y dar sus primeros frutos. Les puedo dar algo de sombra y ayudarles a recoger agua.  Luego ellos crecerán y harán lo suyo por sí mismos y por otros. Buscarán sus nutrientes, su sol y su agua.

Si eres materia viva… adelante, deja tu comentario.

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2 comentarios en “Aprender a volar bajo la lluvia: lecciones de una semana poco común

  1. Me siento plenamente identificada. Solo le lanzan piedras a los arboles q dan frutos…. que buen articulo y que gran aprendizaje.

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