Vivir improvisando un día a la vez

Esa pensadera, esa necesidad casi compulsiva de estarle poniendo un orden, una etiqueta y un aparente sentido a las cosas, es lo que nos mantiene atrapados en la razón. Se supone que a nuestra edad ya deberíamos tener perfectamente claro qué es lo que queremos hacer con nuestras vidas, haber definido un minucioso plan para conseguirlo y desglosar un profuso cronograma con las acciones que hay que emprender.Leer más »

Cuando te preguntas por tus facultades mentales

Hace poco tuve que hacer un trámite legal y me preguntaban sin tapujos por mis facultades mentales… que si estaba seguro de ellas y que si no sufría ningún tipo de cuestión que trastornara mi percepción de la realidad, que si estaba en condiciones de firmar el documento, etc. Naturalmente respondí que sí, que nunca había estado tan cuerdo, tendría que haber estado loco como para haber terminado por reconocerlo.Leer más »

Esto no se resuelve con unos días de vacaciones

Lo que nos está pasando no se resuelve con unos días de vacaciones ni con echarnos el cuento de un descanso. Tampoco tiene nada que ver con lo extraño de este año que poco a poco “empieza a pasar de moda” mientras pretendemos volver a la normalidad. Lo que nos pasa es más de adentro y cada vez nos queda menos tiempo para hacer algo y cambiarlo. Te pasa a ti, me pasa a mí y a mucha gente.

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La prueba de la lotería

Muchos de nosotros no sabemos realmente qué queremos hacer con la vida. Sentimos que lo que hacemos no nos satisface, pero que nos toca hacerlo porque parece que no hay más salida y quisiéramos estar haciendo otras cosas que nos llenen más o a las que les encontremos más sentido.

Eso que queremos posiblemente no lo hacemos porque creemos que necesitamos dinero y no sabemos cómo sobreviviríamos o no se nos ocurre una manera de que eso nos dé dinero. Quiero proponerte un método simple al que he llamado “la prueba de la lotería”. No sé si sea una creación original mía, pero hace un par de días en una conversación telefónica se me ocurrió de repente y funcionó.Leer más »

Es muy difícil ser simple en medio de gente complicada

Estamos bastante habituados a culpar a los demás de lo bueno y lo malo que nos pasa. Del mismo modo, cuando nos corresponde asumir la parte de responsabilidad que nos toca por el mal [o bien] que le hacemos al mundo, tenemos un montón de excusas y explicaciones para salir en limpio, pero al hacerlo, al desconocer el fondo y la causa de cómo actuamos, nos perdemos del tesoro que representa comprendernos mejor. Sin duda, hay mucha gente que nos hace la vida a cuadritos, pero también se la hacemos a cuadritos a otros más, directa o indirectamente.Leer más »

Sanar

Mago-Sanar

Y el anciano mago dijo:

Sanar heridas no es hacerse reiki, colocarse cristales y abrirse Registros.

Sanar no es leerse tarot, tomar flores de Bach y pendulear con un hebreo.
Sanar no es sólo armonizarse.

Sanar es HACERSE CARGO, y eso no es para cualquiera, es solo para valientes y corajudos que se animan a adentrarse al alma , seguir su guía y dirección.Leer más »

El vicio de opinar y el arte de callarse

“Procura que tus palabras sean superiores a tu silencio” (Dinouart)

Nunca en la historia habíamos tenido tantas posibilidades para opinar de lo que sea, como queramos y donde nos plazca. En unos países más que otros, más o menos expuestos, con o sin riesgo, dentro del sistema o fuera de él, a favor o en contra de una facción… de cualquier modo podemos opinar y no solo eso, también se nos alienta a hacerlo de muchas maneras.

Tener un blog como este es una manera de opinar, es toda una plataforma pensada para escribir nuestros “grafiti con puntuación”. El problema es cuando tomamos la opinión como costumbre, como adicción y, finalmente, como vicio. ¿Por qué nos cuesta tanto callarnos?Leer más »

No es amor al orden, es amor a la armonía

Me he dado cuenta de que a algunos nos tiene sin cuidado el orden y la disciplina, así como el rigor y el cumplimiento. Vemos con cierto desdén esas “virtudes” del mundo de los “valores patriarcales”, o lo que es lo mismo, esos condicionantes de los “buenos niños” para que nos quieran los demás, en especial nuestros “padres reales” o los “padres imaginarios” que vamos adoptando–creando conforme pasa el tiempo y vamos creciendo [y envejeciendo]. Definitivamente en nombre del orden hemos hecho mucho daño y hemos roto todas las armonías. Solo mírate y mírame para que lo entiendas.Leer más »

La tiranía del “Superyó laboral” y cómo superarla

Antes de que nos mate a todos [en estos tiempos]

Una de las sombras más detestables y alienantes que nos está mostrando este tiempo es el demonio de nuestro “superyó” laboral. Te aclaro que no me refiero a la idea “exitológica” del trabajador super–efectivo, que da “la milla extra” y que es un dechado de productividad. No, para nada, al contrario, hablo de ese demonio que nos ataca a varios, que nos tiene trabajando más de lo necesario y que, a los que seguimos contando con la suerte de tener trabajo [remoto], nos está llevando a que cada día nos sepa más a mierda. Veamos de qué se trata.Leer más »