Empresas y Organizaciones ZEN (IV)

¿Una utopía posible?

Budismo...

Elementos de las empresas y organizaciones ZEN.

Decir qué elementos debe tener las “Empresas y Organizaciones Zen” resulta algo bastante aventurero. Al reflexionar al respecto, no se puede dejar de pensar en las implicancias de tratar de definir algo que, técnicamente, no existe como tal. Y quizás nunca lo haga, esto puede ser totalmente factible. Dicho esto, la intención de estas publicaciones han sido proponer una quimera (RAE: aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo), algo que pueda afectar, de buena manera, a las personas que las lean.

¿Cuánto tiempo puede sobrevivir un modelo que nos empuja a ver a las personas como recursos, a crear diferencias dramáticas entre nosotros, a despreocuparnos totalmente del medio ambiente, es decir, a funcionar a partir del ego? El sustento de un modelo depende de las personas y de nadie más, si no somos capaces de reconocer los…

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1000

Mantenlo Simple llega a sus primeros mil seguidores. En la tradición judeo-cristiana, el número 1000 tiene una rica simbología. Antiguamente era el número más alto; era complicado llegar a contar algo tangible que siquiera se acercara a ese número, por lo tanto era un ejemplo de multitud, una representación de lo innumerable, de lo indefinido. Hay varios ejemplos de textos bíblicos que hacen referencia al número 1000 como señal de infinitud (2 Pe. 3:8 – Sal 105:8  – Dt. 7:9 – 1 Sam. 21:11 – Apo. 20:2 – Apo. 20:4,6).  Sigue leyendo

Mis libros

Buda zen (China), monje zen (Kyoto – Japón), Buda de la Tormenta (Tailandia)

Ayer fue un día dedicado a ordenar y limpiar mis libros. Son mi pequeño tesoro y los tenía abandonados. Cuando digo “mis” libros me refiero a ellos como una parte de mi vida. Sí, ya sé que he dicho mil cosas sobre la efímera idea de la propiedad, sobre la “identificación” con las cosas y todo lo demás, pero son libros y no por eso dejan de ser mágicos, especiales. Sigue leyendo

La “crítica constructiva” es como perfumar estiércol

A veces se me hace que eso de la tal “crítica constructiva” es una mentirilla como la de las botellas de plástico con menos plástico y las balas de plomo con menos plomo. La botella de plástico sigue teniendo plástico y la bala sigue siendo bala. La una contamina a más no poder y la otra sirve para asesinar. Decir que una crítica es constructiva es como perfumar estiércol. Sigue leyendo

Como no tienen vida propia…

Sí, es esa gente que habla de todo mundo y de cuanta tontería ven por ahí. De ellos está lleno el mundo. Es esa gente que habla de sí misma cada que puede, que no escucha porque está pendiente de pensar qué replicar sobre lo que “a ellos les pasa…”. Son imposibles para conversar, son abundantes y son tenencia. Su síntoma más común es que pasan mucho tiempo hablando de todo el mundo, de si hacen o no hacen, de si vienen o van, de si están o si se quedan. Sigue leyendo

La maestra y el corcho

Hace años, un inspector visitó una escuela primaria. En su recorrido observó algo que le llamó poderosamente la atención; una maestra estaba atrincherada atrás de su escritorio, los alumnos hacían gran desorden; el cuadro era caótico. Decidió presentarse:

– Permiso, soy el inspector de turno… ¿Algún problema?

– Estoy abrumada señor, no sé que hacer con estos chicos… No tengo láminas, el Ministerio no me manda material didáctico, no tengo nada nuevo que mostrarles ni qué decirles… Sigue leyendo

Y último día 10: Suelta… perdona… y olvida

dejar-ir

Decirlo es facilísimo, pero hacerlo es una mierda. Es complicado borrarse de la mente lo que se escribió en el alma. Son recuerdos eternos, y si hiciste como te dije en la entrada de ayer, es mucho peor, la cosa se complica más. Son sensaciones y querer volver a eso es como una droga, como una especie de adicción. También hay que decirlo, hay que reconocerlo. Sigue leyendo

Día 9: Date tiempo, siente y luego existe, en todo caso deja la pensadera

esperar

Indiscutiblemente nos gustan los resultados rápidos. Todo está armado para que así sea y dentro de las actuales trampas de la “idea de la felicidad” está eso de que todo tiene que llegar inmediatamente solo por desearlo, lo cual en sí no tiene nada ni de bueno ni de malo, hasta tanto no se te vuelva una compulsión. Sigue leyendo