El vicio de opinar y el arte de callarse

“Procura que tus palabras sean superiores a tu silencio” (Dinouart)

Nunca en la historia habíamos tenido tantas posibilidades para opinar de lo que sea, como queramos y donde nos plazca. En unos países más que otros, más o menos expuestos, con o sin riesgo, dentro del sistema o fuera de él, a favor o en contra de una facción… de cualquier modo podemos opinar y no solo eso, también se nos alienta a hacerlo de muchas maneras.

Tener un blog como este es una manera de opinar, es toda una plataforma pensada para escribir nuestros “grafiti con puntuación”. El problema es cuando tomamos la opinión como costumbre, como adicción y, finalmente, como vicio. ¿Por qué nos cuesta tanto callarnos?Leer más »

Hay que enseñar a cuidar las cosas

Cuidar

Hace poco escuchaba a una persona cercana que me decía que sus “niños a veces son dañinos y es mejor no tener determinadas cosas…”. He de reconocer que en ese momento su respuesta despertó en mí una oleada de pensamientos relacionadas con creencias profundas que tengo frente a este asunto del respeto y el cuidado de las cosas. Esto fue lo que en principio le respondí:Leer más »

Neuroderechos, privacidad mental y la digitalización de la consciencia

En los últimos 25 años, paralelo al desarrollo de la Internet, Hollywood nos ha tenido sometidos al más variopinto espectro de películas y series dedicadas a la idea de la digitalización de la consciencia. Desde las noventeras “Matrix” y “Piso 13”, hasta producciones más recientes como “Trascendence” (donde al final toca apagar el mundo para poder sobrevivir…), “Black Mirror”, “Altered Carbon” y “Ghost in the Shell”, la ciencia ficción ha exprimido hasta el cansancio este leitmotiv (y los frikis como yo, lo confieso, nos las hemos visto casi todas…).

Ahora el asunto ha dejado de ser fantasía y se ha convertido en una línea de investigación [y de negocio] lo suficientemente seria como para que empecemos a temer por el último bastión de privacidad que nos queda: nuestro cerebro.

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Los blogs son como una porcelana fina

 

La cultura en la que vivo es poco dada a leer… Incluso, como he comentado en otras entradas, seguido me encuentro con gente que no tiene idea de qué es “blog” ni para qué sirve. Otro tanto se sorprende de que incluso me atreva a escribir y publicar mis ideas. Me temo que entre las redes sociales, Google, Amazon y los servicios de streaming, se está alimentando una visión de túnel sobre lo que puede ofrecer la Internet.Leer más »

No uses tu minimalismo como vía de escape.

La Bitácora Minimalista

Hola querido Lector. Antes que nada me disculpo por mi ausencia de algunos meses, sé que es poco serio perder asiduidad en la producción de este blog pero practiqué lo que se llama “minimalismo mental”: Si no tengo nada bueno que decir, mejor cierro mi bocota. Esta práctica no es que la lleve a cabo siempre, de hecho puede que generalmente meta la pata y hable de más, pero hay algo favorable en este formato de blog: Puedo escribir tantos borradores como se me antoje, y publicar siempre que esté convencida de hacerlo.

Hay una idea que viene rondando en mi cabeza hace un par de semanas, y que estoy dispuesta a desarrollar en este blog porque creo que puede sernos útil a toda la comunidad minimalista y es, el concepto con el que titulo este artículo: No usar el minimalismo como vía de escape.

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Prometo que esta noche sí me duermo temprano

Somos muchos los que nos acostamos y empezamos a dar vueltas en la cama. Hace un tiempo, en alguna consulta que estuve, me dijeron que era “porque no me rendía, porque no me entregaba”. Parece ser que para dormir hay que entregarse al sueño, pero no encuentro cómo hacerlo, me cuesta trabajo. Entre la pensadera, las ideas locas o ese olvido que llega súbitamente y te despierta antes de dormir, no hay espacio para entregarse…Leer más »

Lo que confesamos los lectores

Existimos seres a quienes nos gobiernan algunas obsesiones. Yo era de esos que me leía libros de principio a fin, no dejaba ni una página. Me sentía “sucio” si dejaba algo sin leer. Hasta las notas de pie de página, las notas de referencia al final de los capítulos o al final del libro y hasta los comentarios de la traducción los revisaba profusamente. Poco a poco y con los años me fui dando cuenta de cosas…Leer más »