Llega el momento en que tus demonios piden un infierno más grande (y P2)

Tus demonios en realidad no te piden un infierno más grande, sino que necesitan tomar el espacio necesario para habitar cómodamente según tu propia ignorancia. Es tu infierno, pero no lo administras; como tampoco sabes qué tamaño tiene entonces mandas toda clase de demonios para que vivan allá y la población crece y crece. Sigue leyendo

La verdad del sufrimiento (Chögyam Trungpa – Leído)

Acostumbrado al estilo de Trungpa, percibo este libro un tanto diferente a otras obras que conozco de él. Supongo que es por tratarse de charlas orientadas a los monjes en formación. Tal vez sea pesado leerlo en algunos pasajes, pero precisamente ese peso, cuando haces el ejercicio de alivianarlo y digerirlo tranquilamente, te empieza a dar luces. Paso directamente a las enseñanzas: Sigue leyendo

Llega el momento en que tus demonios piden un infierno más grande (P1)

¿Qué es lo más bajo y oscuro que puedes experimentar? Nuestra sombra es algo que nos pertenece, que nos describe. Somos el cielo y el infierno, la luz y la oscuridad al mismo tiempo; somos la dualidad que intenta unificarse en nosotros. Me pregunto si esto tiene límite, hasta dónde llegará, qué seré capaz de hacer o dejar de hacer, qué seré capaz de hacer, de ignorar, de escupir.

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Olvido: Cómo hacer para borrarte de la cabeza eso que no se borra del alma

Tenemos recuerdos más o menos vívidos que llevamos en el bolsillo y sobre los que podemos regresar cada que queramos. Hoy día es complicado porque la fotografía y el vídeo conviven cotidianamente con nosotros.  Esto hace que el acto de olvidar sea más complejo. Poéticamente decimos que el “tiempo” cura todo, pero esto es parcialmente cierto porque damos rodeos sobre los mismos recuerdos. Rumiando el pasado, lo que hacemos es mantener la red neuronal y simbólica que sostiene esas imágenes.

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Meditación para gente con prisa

Por alguna razón los occidentales hemos mitificado el concepto de meditación. Tendemos a asociarlo a un ejercicio largo y tedioso que sólo se puede hacer en un lugar alejado y de difícil de acceso como la cima de una montaña o el pie de una cascada. Creemos que hay que tener alguna clase de música especial, aromas, velas, un cuarto de la casa especial para el ejercicio, una alfombra suave y toda una parafernalia de accesorios para poder meditar. Sigue leyendo

Mindfulness a través de la sobrecarga intencional

En mi práctica encuentro con frecuencia que un tema de trabajo es la dificultad para dejar la mente quieta, la dificultad para simplemente “dejar de pensar”. Ayudo a mis clientes con un ejercicio aparentemente “contra-intuitivo” que consiste en que se enfoquen en “pensar lo más que puedan”, en que piensen aún más cuando estén pensando, a que se llenen de más pensamientos…

Me sorprendo cuando, tiempo después, me cuentan que el esfuerzo de pensar más los deja sin pensamientos, que se sienten desbordados porque no tienen ya nada más en qué pensar y que si piensan en muchas cosas las ideas solo vienen y se van de nuevo… adicional a que el esfuerzo de “pensar más” tiene un límite que irremediablemente lleva a darse cuenta de que se “tenían muchos pensamientos”; se quedan sin pensamientos, se sienten “vacíos”, en silencio. También descubren que lo que pensaban son ideas descontroladas, sin ilación, una “cosa” que “vomita su cabeza” sin entender por qué. Sigue leyendo

La trampa de dolor

El dolor puede parecerse a las cavidades del caparazón de un caracol. Huyendo del dolor central, vamos añadiendo y añadiendo otros dolores hasta que olvidamos el dolor principal. El dolor se nos vuelve una costumbre.

El dolor puede parecerse a las cavidades del caparazón de un caracol. Huyendo del dolor central, vamos añadiendo y añadiendo otros dolores hasta que olvidamos el dolor principal. El dolor se nos vuelve una costumbre.

La experiencia y mi práctica me vienen mostrando con contundencia el peso que tiene la compulsión por evitar el dolor. Discrepo de quienes afirman que vivimos en medio de una tendencia cada vez más arraigada hacia el hedonismo, la búsqueda del placer y la auto–gratificación porque, contrario a esa explicación un tanto simplista, lo que observo que experimentamos es una huida permanente del “dolor” o de la experiencia que hemos construido alrededor de la idea del dolor. Sigue leyendo

Una vida forzosamente artificial

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El ego no es más que la narración que construimos sobre nosotros mismos y que se llena con lo que aprendemos de lo que nos enseña la familia, los padres, la escuela, los maestros, la religión, la política (ideología), etcétera. Tan identificados estamos con ella que asumimos que ese es nuestro sentido de identidad e incluso la sistematizamos en algo a lo que llamamos “personalidad”. Sigue leyendo

La máscara del ego

Tendemos a creer con facilidad que el “ego” es lo mismo que la vanidad. En realidad, lo segundo es parte de lo primero. El nivel de conciencia egoica es el “sueño” que crea la mente cuando perdemos el rumbo de la verdadera función instrumental del ego como herramienta para estar y sobrevivir en este mundo. El ego es la identificación con algo que tú no eres. Veamos de qué se trata: Sigue leyendo

Cómo saber si nos estamos “dando látigo”

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¿Todavía no crees que te das látigo? Ya hemos revisado por qué lo hacemos. A veces es tan inconscientemente que no lo percibimos, por eso en esta entrada nos aproximaremos a entender cómo es que ocurre.

Auto–crítica permanente

La auto–crítica es una especie de castigo verbal auto–inflingido.   Nos maltratamos  mentalmente porque no hicimos lo suficiente o lo que creíamos correcto. La autocrítica te enseña cuáles son las voces que te habitan, qué es lo que “piensan” esas voces, cuáles son sus creencias y sobre todo, cuáles son los estándares aprendidos. Sigue leyendo

Meditación caminando

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Se dice que alguien le preguntó al Buda “¿Qué es lo que tú y tus discípulos practican? El les respondió: “Nosotros nos sentamos, caminamos y comemos”. Entonces volvió a cuestionar: “Pero cualquiera puede sentarse, caminar y comer”; a lo cual el Buda contestó: “Nosotros, al sentarnos, somos conscientes de estar sentados, al caminar, somos conscientes de estar caminando y al comer, somos conscientes de estar comiendo”.  Cómo realizar la meditación caminando: Sigue leyendo