La diferencia entre ser crítico y ser criticón

Esta fue una pregunta y un debate reciente: ¿Cuál es la diferencia entre ser crítico y ser criticón? Prometí que iba a escribir en detalle sobre el asunto para dejar saldada la duda. La diferencia es clara. Veamos…

El criticón

Cualquiera es un criticón. Para criticar solo se necesita una lengua larga, estar encabronado con algo y contar con alguna clase de tribuna o séquito de más criticones… porque el criticón critica cuando encuentra quién le deje hacerlo y quién le siga.

El criticón opina por opinar; su afán es objetar lo que sea de cualquier manera, muchas veces por el simple deporte de objetar, sin siquiera saber por qué lo hace. Por eso le tiene sin cuidado la manera como lo hace.

El criticón vive en medio una especie de “veneno emocional” y se mantiene poniendo en los demás todo aquello que le molesta de sí mismo; por eso también muestras objeciones e ideas que muchas veces son caprichosamente contrarias entre sí. Sus opiniones y puntos de vista son esencialmente subjetivos; el juicio objetivo o por lo menos alejado de la sombra subjetiva no le interesa.

El criticón no hace nada; solo busca hacer ruido y llamar la atención. Al momento de pedírsele soluciones o alternativas genera una crítica nueva, dice que la responsabilidad es de alguien más y se hace a un lado para esperar a criticar a quienes sí se apropian de la solución. Se esconden para opinar y sobre todo para evitar comprometerse con lo que dicen… eso sí, si la cosa sale mal como ellos dicen, son los primeros en salir a decir “se los dije…”.

El criticón cree tener la verdad, pero es su verdad, la única que conoce y la única que cree que existe. Por eso, cualquier explicación de primera mano le sirve, fácilmente la da por hecho y no admite crítica ni revisión. Usa la crítica como un mecanismo de defensa inconsciente: La Proyección. Critica primero para defenderse y alejar a los demás, critica para descalificar antes de ser descalificado.

El criticón normalmente proviene de ambientes y estilos de crianza hipercríticos donde fue duramente señalado y juzgado. Por eso no aprende a comprender y aceptar sus propias fallas ni las de los demás; el criticón vive en medio de un malestar y un dolor permanente que escupe a todo el que se le atraviesa y que desea que le acompañen en su amargura, por eso los criticones tienden a juntarse, pero al mismo tiempo, se hunden más y más en su soledad porque terminan siendo rechazados por el resto de la gente que los encuentra como bloqueo y fuente de malestar y conflictos.

El crítico

Ser crítico es un estilo, una actitud y una postura exigente y difícil de mantener intelectualmente. Para ser crítico esencialmente hay que cultivar el gusto por la lectura, el estudio, la investigación, la indagación de diferentes fuentes y el cultivo de la capacidad de discernimiento entre lo que es cierto, fundado y coherente.

Es por eso que el crítico, cuando opina, lo hace basado en hechos, datos y conocimiento de causa. Por esa misma razón, un buen crítico muchas veces muestra diversas caras de la misma moneda y no se compromete con una única realidad o postura, precisamente porque lo más cerca que está de comprender una realidad es lo cerca que está de comprender su contraste y dualidad.

El crítico se expresa con prudencia y cuidado. Sabe que lo que sabe puede que no sea tan sólido o que es “falseable” en cualquier momento. Evita hacer daño con lo que dice porque con su crítica espera que la situación o la idea que aborda mejore o se transforme, que se estimule la reflexión y que, en últimas, se superen obstáculos o se gane en consciencia.

Un crítico se enfoca en fundamentar bien sus juicios y, si no tiene cómo hacerlo, deja constancia pública de que lo que está diciendo es una opinión propia de la que se hace responsable. En este sentido, el crítico es también un “activista” porque no solo se hace cargo de decir sino también de hacer y “arrastrar” con el ejemplo.

La persona crítica dice las cosas de frente. En su búsqueda por honrar la verdad puede ser hiriente, franco y cortante cuando se expresa. Quizás el tacto no se le dé, pero la prudencia y el respeto sí.

El crítico es esencialmente un inconforme empedernido. Necesita la profundidad y el cuidado de los detalles; se hace cargo de hacer el proceso mental que logra que las piezas encajen y que tengan sentido en todo lo que piensa

De cuál lado estás

Decir que estamos de un lado o del otro, que somos puros críticos o criticones quizás sea una exageración. Normalmente con cosas pequeñas nos podemos convertir en criticones: el tráfico, un show que no nos gusta, la temperatura de la sopa, un mal partido de nuestro equipo favorito o una mala experiencia en un restaurante…

Igualmente, cuando nos hacemos cargo, conscientes y nos conectamos con nuestro poder personal, cuanto tomamos una posición sustentada y decidimos por sí mismos nos hacemos críticos.

¿Dónde hay más paz? ¿Dónde encontramos más coherencia? ¿A quién conoces en un lado o en otro?

 

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😀

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