La realidad inventada ¿Cómo sabemos lo que creemos saber? (Leído)

¿Has sentido últimamente que aquello que crees que es “real” no lo es tanto? Más que responderte sí o no a la pregunta, lo importante aquí es cuestionarte el porqué de las dudas y que, “aquello que das por sentado”, tiene tantas aristas, manifestaciones y relaciones implícitas, que es difícil saber si “es lo que es” en realidad. De eso se trata este libro; pocas veces un producto tan técnico logra atraparte de esta manera, intentaré hacer una breve síntesis de lo más fascinante que nos ofrecen estas 278 páginas.

¿Cómo sabemos lo que creemos saber?

El prefacio del libro, escrito por Paul Waztlawick (PW), empieza con esta pregunta. Si pasas de largo por ella fácilmente te desconectas de la esencia posterior del libro, pero si te dejas acompañar todo el tiempo por la profunda reflexión que encierra, te das cuenta de que, precisamente eso que llamamos “realidad”, no es más que una cómoda explicación “de bolsillo” sobre lo que creemos entender del mundo.

La respuesta a esta pregunta encierra tres elementos: el qué, el cómo y la creencia. Esto es, la realidad es aquello por lo que nos preguntamos (qué); empleamos unos métodos para responder la pregunta (cómo) y al final nos convencemos de que las respuestas que hallamos “son las que son” (creencia). Todo este camino, indica que nuestra noción de la realidad depende de la calidad y alcance de las preguntas que nos hagamos, de los métodos que utilicemos para respondernos esas preguntas y de nuestra “fe” en los hallazgos…

Sí, si no te lo habías preguntado hasta ahora, así de endeble es nuestra manera de llegar al fondo de lo que consideramos “real”. También vale aclarar que esto se da si nos importa aventurarnos a la búsqueda de estas respuestas; abundan los seres a quienes esto ni siquiera les interesa porque están convencidos de la impronta del mundo que se impone ante sus ojos…

Constructivismo Radical

El libro se compone de varios ensayos. Uno de ellos, y quizás el que más marca la línea de pensamiento subsiguiente, es el de Ernst von Glasserfeld, quien afirma:

“(…) el mundo que experimentamos lo construimos automáticamente nosotros mismos porque no reparamos –y ciertamente no sabemos– en cómo realizamos ese acto de construcción” (p. 21)

“El constructivismo es, pues, radical porque rompe con las convenciones y desarrolla una teoría del conocimiento (explicación del mundo) en la cual éste ya no se refiere a una realidad ontológica (común y fuera de nosotros), “objetiva”, sino que se refiere exclusivamente al ordenamiento y organización de un mundo constituido por nuestras experiencias” (p. 25) (las aclaraciones entre paréntesis son mías).

Hasta este punto, quizás estemos ante la discusión un tanto bizantina, de que, si estamos en una sala y en medio de ella hay una silla, y tú y yo entraremos y ¡Vamos a ver esa silla! Pero ¿Veremos la misma silla? ¿Tendremos la misma experiencia sobre lo que es la silla? Puede que yo la vea negra y tú la veas negra pero empolvada; quizás me llame la atención para sentarme, pero a ti no te importe nada más que saber por qué está ahí y si debería estar ubicada en determinado lugar dentro del espacio. Atendemos o evitamos, explicamos o ignoramos; el fenómeno es el mismo (la silla), pero nuestra relación y experiencia frente al mismo (la noción de realidad) es completamente diferente.

Heinz von Foerster, suena aún más atrevido cuando afirma: “El medio ambiente, tal y como nosotros lo percibimos, es invención nuestra…”. (p. 38). Luego nos sumerge en una serie de pruebas y hallazgos neurofisiológicos que parecen demostrarlo: la idea del punto ciego (haz el experimento aquí) o del escotoma, la repetición superpuesta de palabras, la comprensión auditiva, la interpretación (computar) y el funcionamiento neuronal. Funcionamos organizando el mundo en el que vivimos; la cuestión radica en lo que generan esas “organizaciones”. En tal sentido:

“Percibir es actuar, y si no veo que estoy ciego, soy ciego; pero si veo que soy ciego, veo”. (p. 40)

Sumado a lo anterior, parece estar el “corto circuito” del causalismo o suposición de causas que empleamos para llegar a las explicaciones. Creemos que [siempre] sabemos las causas y sobre estas explicamos las consecuencias, pero en realidad solo podemos hacer una descripción de lo que ocurre. ¿Cuántas son las causas posibles? Vamos en el metro, una mujer con cara de preocupación se sube con una niña que llora en silencio y lleva su cabeza envuelta en una pañoleta… los demás usuarios se conmueven, le dan espacio y le ceden un asiento. Lo más probable es que piensen que va enferma: ¿Cáncer? ¿Leucemia? ¡Sí, puede ser eso! ¡Le están haciendo quimioterapia! ¡Pobre niña, soportar ese tratamiento, los dolores, el medicamento…! Es demasiado para una niña… ¡Pobre madre tener que enfrentarse a esa situación… se necesita mucha fortaleza!

La “realidad” es que la niña jugaba con goma de mascar y ésta terminó pegada de su pelo. Su tía, quien la cuidaba, lo intentó todo para retirarla pero no supo qué hacer… y ahora piensa en qué explicación le dará a su hermano (el padre de la pequeña)… la niña llora porque teme que, como le “advirtieron”: “Si eso no se puede quitar, te tendrán que cortar todo el pelo y quedarás calva un buen tiempo, parecerás un niño… lo ves, eso te pasa por traviesa…”.

Las profecías que se auto–cumplen

PW dice que: “Una profecía que se auto–cumple es una suposición o predicción que, por la sola razón de haberse hecho, convierte en realidad el suceso supuesto, esperado o profetizado y de esta manera confirma su propia ‘exactitud’” (p. 82). En el pensamiento causal lineal, se asume que la causa A genera la consecuencia B; no obstante, las profecías que se auto–cumplen se comportan diferente: la “predicción” de la consecuencia B genera la causa A. Si no estamos atentos, finalmente caemos con facilidad en esta trampa perceptual inventada.

Por ejemplo: si la prensa sale a decir que “En 2020 es posible que se presente escasez en el suministro de combustible y que es bueno aprovisionarse”, puede pasar (como de hecho ha ocurrido) que los distribuidores y los consumidores se preparen y se aprovisionen comprando más cantidad de combustible de la que regularmente se compra y que rápidamente colapse la disponibilidad. También puede darse un repunte inesperado en las ventas de vehículos eléctricos y se hable del “éxito que están teniendo y que tendrán en el futuro”. El convencimiento sobre la supuesta “realidad” de la consecuencia, termina generando la causa que confirma la “realidad” de la profecía.

En psicología también se conoce un fenómeno similar: “El efecto Pigmalión”, que es la influencia que se genera sobre el comportamiento de una persona según las creencias desde las que se la trate. Por ejemplo, si pienso que alguien es inteligente y ordenado, será más probable que la trate como tal y esta persona actúe de esa forma.  Hay bastante evidencia empírica (técnica y cotidiana) que muestra esta tendencia.

Las profecías que se auto–cumplen también nos encierran en círculos viciosos o bucles. La vida de pareja es un buen ejemplo: El esposo se aleja porque la esposa refunfuña porque éste se aleja; él se aleja, ella refunfuña y así sucesivamente ¿Cuál es la causa y el efecto?

“Lo que observamos no es la naturaleza misma, sino la naturaleza impuesta por nuestra manera de plantear las preguntas” (p. 87)

Siempre está abierta la posibilidad de infringir la creencia, de darnos cuenta de nuestros supuestos, la posibilidad de elegir el resultado, incluso al margen de cómo se dé este. Es un problema de consciencia, no solo de acción.

Todo esto funciona también para las ideologías. Estas se entienden como el conjunto de sistemas de pensamiento, valoraciones y criterios intelectuales fundamentales producido por el movimiento, un grupo social o una cultura, en un sentido específico. Las ideologías también se entienden como un sistema de ideas artificiosamente engendrado (p. 167).

De esto se desprende que las ideologías explican el mundo “en su modo de ser” y, en consecuencia, su alcance es universal. Una ideología es una “teoría sobre lo que es la verdad y lo verdadero”. No obstante, en esto mismo reside su flaqueza: cuando creemos que una idea es la única verdad asumimos que estamos en el punto final y no admitimos nada diferente, incluso emprendemos guerras, colonizaciones, eliminaciones y ataques a todo lo diferente, incluso si supera en su contenido la capacidad de “verdad” de nuestra propia teoría.

Si vemos la realidad de un color, tenemos que aislarnos de ese color para ver que efectivamente se puede ver de otros tonos. Un sistema de pensamiento debe aislarse de sí mismo para poder explicarse y analizarse. Cuando persiste la creencia en una ideología, esto es casi imposible: ¿Estaría un cristiano devoto dispuesto a entender el cristianismo viéndolo desde su comprensión del Islam o el Budismo (y viceversa)? Creer en un Dios ¿En cuál de todos? ¿Cuántas maneras hay de “acceder” a él o ella? ¿Cuál es la manera “real?

En síntesis

Ante la búsqueda de la realidad, nos quedan dos caminos: NO buscarla o SEGUIRLA buscando. El que no la busca decide rendirse (y morir); el que la busca, se convence a sí mismo de que todavía no ha buscado lo suficiente y se da cuenta de que la realidad es auto–expansiva, relativa y dinámica. Si es cierto que el mundo evoluciona, también lo hace la realidad y la comprensión que tenemos de lo “real”; en este sentido, nuestro mundo personal evoluciona conforme nos hacemos más conscientes. ¿Hay algo que le de más sentido a la vida?

“El que llega a comprender que su mundo es su propia invención debe acordar lo mismo a los mundos de sus semejantes. El que sabe que no puede saber la verdad, sino que su visión de las cosas solo puede encajar más o menos, encontrará difícil atribuir a sus semejantes malignidad o locura y le resultará difícil asimismo persistir en el pensamiento primitivo y maniqueo de “Quien no está conmigo está contra mí”. La idea de que nada sabemos mientras no sepamos que no conocemos nada de manera definitiva supone el respeto por las realidades inventadas por otros hombres (…)”. (p. 265)

Y aquí viene la afirmación que quizás le de forma al pensamiento y la revolución cultural del siglo 21 y parte del 22:

“Además, tal hombre se sentirá responsable en un sentido profundamente ético, responsable no solo de sus sueños y yerros sino también de su mundo consciente y de esas profecías suyas, creadores de realidad, que se realizan por obra de sí mismas. Para él ya no está abierto el cómodo camino de proyectar la propia culpa a las circunstancias y a otros seres humanos (…) Esta responsabilidad plena significará también su plena libertad. Quien tuviese plena consciencia de que es el inventor de su propia realidad conocería la posibilidad siempre presente de forjarla de otra manera.”. (p. 265)

¿Cuál es tu realidad? ¿Es la que quieres? ¿Cómo cambiarla?

 

** Si deseas leer el libro, puedes encontrarlo en mi carpeta compartida accediendo a través de la sección Libros Gratis del blog.

Tal vez también te interese:

Por qué somos tan ciegos para ver lo que ocurre a nuestro alrededor

Psicópolis, la realidad falseable

 

🙂

Anuncios

2 comentarios en “La realidad inventada ¿Cómo sabemos lo que creemos saber? (Leído)

  1. […] Trabajo, tengo familia, voy vengo todos los días en las horas pico, uso ropa barata y poco llamativa, voy de la casa al trabajo y del trabajo a la casa, salgo poco, pongo la vida en pausa de lunes a viernes en el día y me rescato a mí mismo en las noches donde vuelvo a ser un ser humano singular, para luego sobrevivir con la carga hasta el viernes y salir triunfal hacia dos días de reconexión con la vida… esto ocurre hasta la noche del domingo donde todo vuelve a ese desasosiego que produce el olor a inquietud y banalidad de ese embeleco al que llamamos “realidad”. […]

Tus comentarios le dan vida al sitio:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.