Tu definición de libertad (Respuestas a Susana)

Aunque no has nacido y ni siquiera sé si lo harás, quiero aprovechar este tiempo para responderte estas preguntas que tal vez me hagas. Es mi deseo que te sirvan para encontrar tu propio camino y tomar tus propias decisiones. Es mi deseo que tu conciencia te permita darte cuenta de que eres lo que decidas ser.

Algún día me dirás que “esto no me gusta”, y seguramente me sumiré en la impotencia de no saber qué decirte porque cuando tenía tu edad también había muchas cosas que detestaba y que en muchos casos tenían de por medio una obligación: la clase de matemáticas, comer yuca, la clase de música, tener que cumplir un horario, la clase de francés, la educación artística, los actos cívicos, la educación religiosa y moral, tener que ir a la Iglesia los domingos, la presión del cuadro de honor, la extorsión con el regalo navideño, el amor condicionado y el que me enseñaran a ser una mercancía con valor de intercambio.

Entre tantas tensiones también descubrí que había cosas que me gustaban, pero que en medio de la tensión de tener que hacer lo que detestaba, perdía mucho tiempo renegando, haciendo cosas de mala gana y dejando de hacerme más fuerte en aquello para lo que tenía más talento. Pasaron muchos años antes de darme cuenta de todo esto y fue una carrera contra el tiempo recuperar lo que había perdido.

Sabes, me encantaba jugar a ser lo que soy ahora. Pareciera como si dentro de mí ya estuviera incubado mi propósito. Me gustaba soñar que trabajaba en una fábrica (como lo hacía tu abuelo) y me encantaba jugar al banco (donde iba con la abuela de vez en cuando). En la fábrica me parecía fascinante ver las máquinas funcionar y producir cosas. En el banco me deleitaba yendo a la oficina y ver a mi mamá parada en la taquilla, ataviada con billetes y papeles haciendo transacciones y luego haciendo más cosas con ese dinero en otros lugares. No te voy a negar que también me encantaban los dulces y las alcancías que me daban en el banco, pero sólo estar ahí con tu abuela era todo un plan.

Quisiera poder decirte que trabajé duro por esos sueños, pero no fue así. Como era mi deseo profundo, simplemente hice lo que tenía que hacer y la vida me fue poniendo en el camino que buscaba. Al contrario, quiero ayudarte a que veas esto: Cuando estás haciendo algo que no te gusta, algo con lo que no aprendes y que va contra tu propósito y tus principios, todo es más difícil, tortuoso y complicado. La vida deja de ser simple. Por eso Susy, siempre te insistiré en que te esmeres por encontrar aquello que te gusta y por hacerlo muy bien.

El abuelo y la abuela nos educaron para que pudiéramos encontrar un buen trabajo, aunque ahora que lo pienso a la abuela poco le importaba eso. Ella quería que llegáramos lejos, más lejos que ella, no importaba en qué, pero que lográramos cosas; nunca nos perdonó la mediocridad, como yo tampoco te la perdono a ti. Ella decía que teníamos todo (la tía Carol y yo) para ser los mejores, que por eso no teníamos derecho a ser personas mediocres o promedio.

Espero que me entiendas un poco ahora cuando soy duro contigo. No obstante, quiero insistirte en algo que la abuela y el abuelo pasaron por alto: Busca que lo que hagas contribuya a hacer de este un mundo mejor y que al hacerlo, seas feliz. Todo lo que pase por tus manos, déjalo mejor de lo que estaba. Deja de hablar de las cosas; simplemente actúa, porque tus hechos son los que te definen, al final eres lo que haces.

Escucha en el vídeo esta frase: “Cuando seas mayor no te va a interesar jugar”. Por favor, ten cuidado con eso. Cuando te empieces a tomar muy en serio la vida todo empezará a saberte amargo porque las cosas simplemente son lo que son; nada es necesariamente lo que deseamos que sea. Diviértete, sólo puedo decirte eso. No sé cómo, eso sólo lo podrás resolver tú, pero en lo que sea que hagas diviértete.

Ahora que estás pequeña el tiempo pasa despacio y crees que todavía falta mucho para ese momento en el que podrás hacer muchas cosas que quieres hacer ahora, pero cuando ya te veas haciendo eso, notarás que el tiempo se pasa volando. Notarás que el tiempo es una ilusión y entenderás que es una de las posesiones más preciadas que tenemos en la vida.

Tal vez me preguntes: “¿Tú tienes preocupaciones?”. Lamento decirte que sí… y muchas. ¿Sabes de dónde vienen? De no saber vivir en el presente y de no saber aceptar. Si miras bien esta palabra “pre-ocupación”, es “estar ocupado antes de que las cosas ocurran” ¿No te parece muy loco eso? También he descubierto que las preocupaciones vienen en parte por lo que dejamos sin resolver en el pasado. Si quieres una vida simple y sin preocupaciones, vive en el presente, y cada que te asalte una “pre-ocupación”, regresa al presente estando en contacto con tu cuerpo, tu postura, tu respiración y el ruido de tu mente.

Ahora me preguntas: ¿Estás contento? Susy, la verdad no lo sé. Esa es una respuesta amplia que tiene muchos caminos. En unos aspectos estoy contento, y en otros no. En unas partes de mi vida estoy fluyendo, y en otras siento que estoy haciendo un sacrificio sin sentido. No te tengo una respuesta ahora. Por eso te digo lo del presente; cuando aprendas a estar en el aquí y el ahora, esta pregunta será fácil de responder: “simplemente estoy con lo que hay en este momento”.

Si me invitas a jugar, si me invitas a montar en bici, si me invitas a caminar, lo haré. ¿Recuerdas lo que te decía del tiempo? Atención es lo mejor que puedo darte. La atención es tiempo de calidad. Cuando seas adulta esto será lo único que recuerdes de mí: el tiempo que pasamos juntos y la atención que te presté. Tal vez recuerdes un par de juguetes que querías en navidad, pero lo que te marcará es lo que haga mi vida en la tuya, lo que compartamos, con errores y todo.

Mi mayor meta es que seas libre, dentro de tu propia definición de libertad. Habrá gente que te diga que “libertad” es poder comprar de todo con una tarjeta de crédito, o ser rico, o tener un trabajo con un buen sueldo que te “evite preocupaciones”, o tener un intelecto afilado con muchas explicaciones sobre el mundo o hacer muchos viajes, etcétera. Te recomiendo que construyas tu propia definición de libertad; este será el primer paso para realizarte y moldear tu lugar en el mundo.

Y como al final lo dice el vídeo: No hay nada que hagamos ahora que nos garantice nada en 20 años. La vida es ahora, y cada día trae su afán. (…) Si tu vida no te permite… jugar, bailar, vivir… cambia de vida.

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