La prueba de la lotería

Muchos de nosotros no sabemos realmente qué queremos hacer con la vida. Sentimos que lo que hacemos no nos satisface, pero que nos toca hacerlo porque parece que no hay más salida y quisiéramos estar haciendo otras cosas que nos llenen más o a las que les encontremos más sentido.

Eso que queremos posiblemente no lo hacemos porque creemos que necesitamos dinero y no sabemos cómo sobreviviríamos o no se nos ocurre una manera de que eso nos dé dinero. Quiero proponerte un método simple al que he llamado “la prueba de la lotería”. No sé si sea una creación original mía, pero hace un par de días en una conversación telefónica se me ocurrió de repente y funcionó.

Paso 1:

Esto puede ser tan serio o tan olímpico como quieras, por lo que te recomiendo que tomes papel y lápiz, teniendo consciencia de lo siguiente: Si el dinero no fuera un problema, si en este momento te ganas la lotería y ya tienes el dinero en tu cuenta o en algún lugar a tu disposición, haz una lista de todo lo que te gustaría hacer y de cómo te gustaría que fuera tu vida.

Si quieres, para mayor precisión, ponte una cifra, pero de todos modos no hay necesidad estricta de hacerlo, no hay ningún problema, también puedes dejarlo con una cifra abierta. Lo fundamental es tener conciencia de que el dinero ha dejado de ser un problema, un obstáculo.

Paso 2:

Haz una lista de aquellas cosas que te gustaría tener, lo que te gustaría comprar, las experiencias que te gustaría vivir, la gente que te gustaría ayudar (si es que eso es importante para ti) y a lo que en últimas te gustaría dedicarte a hacer genuinamente… incluso la opción de no hacer nada con tu vida y solo sentarte a ver series de Netflix también aplica… Este no es un ejercicio de autocrítica ni una llave para juzgarse, sino un camino de autoconocimiento.

Comentario: Es llamativo que la mayoría de nosotros lo primero que haríamos sería renunciar al empleo y a la empresa donde laboramos… hasta ahora no he escuchado a nadie que diga que piensa seguir en su trabajo actual o algo parecido…

Paso 3:

Hecho esto, clasifica las respuestas y separa aquellas que para realizarse requieren altas sumas de dinero; luego separa aquellas que requieren alguna cantidad moderada de dinero, inclusive dinero que posiblemente hoy ya tengas o que así no lo tengas te queda relativamente fácil conseguirlo; separa aquello que definitivamente es gratis. Si te gusta darle forma a tu respuesta, deberían quedarte tres columnas.

Teniendo esto claro, pregúntate si todo lo que has escrito en esa lista se trata de puntos de llegada objetivos o metas, o si son solo caminos, trayectos permanentes, maneras de hacer las cosas. Ten presente que cuando hablamos de caminos se trata de actividades permanentes sin un propósito final, cosas que simplemente las haces sin perseguir un punto de llegada. Es fundamental que hagas el ejercicio de experimentar lo que sientes estando en cada uno de estos objetivos y caminos. Piensa en que ya estás ahí, ya está ocurriendo todo ¿cómo te sientes con eso?

Por ejemplo, piensa en esa casa que te imaginas: ya vives en ella ¿cómo te sientes habitándola? ¿eso te hace feliz de verdad? ¿te va a llenar el alma? Trata de ser todo lo auto–crítico posible (a) contigo mismo (a). Si la visualización y su respectiva sensación son fáciles de percibir, pues genial, vas por buen camino, el caso contrario probablemente te sugiera que la situación no tenga ningún sentido para ti.

Esto no quiere decir que “lograr” y “conseguir” esté mal. El punto puede ser la intención y la forma como esté concebida la vivencia respectiva. Puede que la mansión de dieciocho habitaciones, piscina, helicóptero y helipuerto no tenga sentido si eso significa que no tienes con quién compartirla o que tienes tu helicóptero y te cansas rápido de hacer vuelos y sobrevuelos a todas partes o no poder hacer nada ante las regulaciones aeronáuticas que te impiden usar libremente tu juguete.

Entonces, en tales escenarios, redefinas que quizás sí quieres el helicóptero, pero que sería más divertido rentarlo un par de días y hacerte unos vuelos determinados… y de paso llevar a tu familia o amigos, no importa.

Si se trata de caminos, las reflexiones son similares: si visualizas una senda de vida y eres capaz de separar la necesidad de llegar al supuesto objetivo y eres capaz de experimentar el mero placer de simplemente vivir el recorrido, entonces vas por buen camino, no estás tomando nada ni estás optando por una “buena decisión” en el sentido de que te importa más andar que saber hacia dónde vas.

Paso final:

Finalmente hecho este ejercicio, toma todo lo relevante y escribe el guion de tu vida ideal. Pero DE TU VIDA, la vida genuina sin necesidad de agradarle a nadie, la vida contra toda las opiniones o puntos de vista. Muchas veces no nos gusta la vida que tenemos o anhelamos otra, pero nos damos cuenta de que ni siquiera sabemos qué es lo que de verdad queremos… entonces ¿cómo trazarnos una guía de propósitos? ¿cómo saber por qué trabajar? ¿cómo saber qué queremos hacer realidad cuando ni siquiera sabemos qué es lo que queremos construir?

Igualmente, hay que tener cuidado de caer en la trampa de los objetivos y los planes. Estamos obsesionados con la idea de llegar a un punto o tener algo, cuando el sentido fundamental de este universo dual en el que vivimos es la experimentación, la consciencia, el sabernos en la situación. Las finalidades se agotan a sí mismas, la experiencia se vive permanentemente, es inagotable.

 

🙂

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