Completos extraños

Ya no sabemos con quién estamos y, al no saberlo, tampoco sabemos quiénes somos. Nos han dicho que seamos auténticos y todo eso, pero la forma de saber quién soy es sabiendo también quién no–soy. Tenemos un sentido de identidad en tanto somos capaces de establecer alguna forma de comparación o algo que sirva de modo de contraste…. ¿Quién esa gente que está a tu alrededor y que te sirve para eso? ¿Cuánta de esa gente sigue siendo la misma? Y si han cambiado ¿De qué forma lo han hecho?

Experiencias compartidas

Cuando nos encontramos, cuando nos juntamos, cuando nos pusimos máscaras para agradarnos, éramos unos. Ha pasado el tiempo y hoy, en muchos sentidos, somos otros. No puedes decir que no sea así, porque de todos modos tú me ayudaste a quitarme la máscara y yo también me propuse quitarte la tuya.

Esa es la danza, es inconsciente, sucede día a día, no nos damos cuenta, son pequeñas gotas que van cayendo y van abriendo una zanja en el piso donde se apoyaba todo lo que creímos que nos unía. Tú te refieres a mí en pasado; en muchas cosas yo soy parte de tu pasado y sé que añoras todo eso; a mí me pasa igual. No sabemos a quién le estamos hablando ahora, no sabemos quién nos habla. Tú has hecho cosas, yo he hecho las mías; unas más graves que las otras, pero finalmente las hemos hecho y éstas han tenido efecto.

Hay mucha añoranza, hay cosas que en su momento se veían bien y se fueron perdiendo en el tiempo. Hay otras que fueron apareciendo y desplazando a las que había y ahí también se dio el quiebre.

Experiencias individuales

Lo compartido dejó de ser compartido, los pequeños dolorcitos silenciosos de cada uno fueron apareciendo y se fueron acumulando en la oscuridad de la cueva personal. Yo ya no sé qué es todo lo que ocultas y tú tampoco sabes qué es todo lo que guardo. Esa fue la semilla y el terreno abonado de la desconfianza entre los dos.

Por eso yo ya no sé quién eres. Por eso tú tampoco me entiendes, no comprendes qué pasó conmigo, dónde estaba esa persona con la que querías comerte el mundo, porque sabes en el fondo que el mundo mismo se encargo de comerse a ese ser amado que tenías cerca del corazón.

Cada uno toma por su lado con lo que tiene y más bien se dedica a vivir la vida sin el otro porque ya no encuentra eco. ¿Dónde fue a parar todo lo que dijimos? Todo dejó de ser especial.

¿Un reencuentro?

Me he preguntado eso de muchas maneras. No sé si exista esa posibilidad o haya que hacer borrón y cuenta nueva. Cada uno tiene sus miedos y sus prevenciones. Cada uno llega al encuentro con su agenda, como si se tratara de entregar cada uno un rehén y detrás de cada lado del puente haya francotiradores listos a disparar a la menor sospecha.

Esas balas están compuestas de palabras, reclamos, recriminaciones, cosas nos dichas y mucha, pero mucha dureza. ¿Por qué no sabíamos eso desde antes? ¿Por qué esperamos hasta ahora para explotar?

Creo que el único escenario viable para un reencuentro es volver a plantearnos la posibilidad de empezar de cero, literalmente olvidarse de todo hasta ahora y plantear las cosas desde cero nuevamente, pero no deja de inquietarme la pregunta sobre si ¿Eres la persona con la quiero estar en este momento de mi vida siendo quien eres? ¿Soy yo la persona que necesitas para hacer realidad el plan existencial que tienes? Habría que hacer el esfuerzo de volver a conocernos.

Es complicado respondernos eso dado el mar de circunstancias sobre el que navegan nuestros barcos.  Sí, digo barcos porque tuvimos que escapar del buque en el que flotábamos ¿Recuerdas? Eso es lo que añoramos, las comodidades de “tan lujoso transporte”. No quisimos aviones, solo un buque que flotara confiado por las aguas tranquilas de nuestra relación…, pero el mar se embraveció y tuvimos que escapar para no naufragar.

¿Es posible volver a ser los mismos?

Ningún buen marinero se hace en un mar en calma. Hemos aprendido cosas, hemos visto el mundo. Las olas nos han golpeado ¿Cómo saber que se agotaron las posibilidades? Es complicado decírtelo ahora. Siempre estoy dispuesto a volver a intentar, así el miedo me diga que no vuelva a caer en lo mismo. ¿Cómo no intentarlo?

Por eso te digo que somos unos completos extraños, porque en otra época y en otra ocasión sabríamos qué hacer, ya lo hubiéramos resuelto, pero en este momento ni siquiera sabemos qué somos, no sabemos qué queremos, si nos queremos o queremos escapar ¿Escapar de qué? Tal vez de nosotros mismos, de ti y de mi para ir a un lugar donde finalmente volvamos a saber qué somos y qué buscamos, un lugar que está adentro de cada uno y que necesita vaciarse para recibir lo nuevo sin dañarlo.

 

😐

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Un comentario en “Completos extraños

  1. Paulo. En esta entrega se nota de sobremanera los avances en el camino, te felicito y agradezco tu compromiso. Desde acá te digo que cada día eres más “un duro”

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