Esquezofrenia: la enfermedad de las excusas

excusas-esquezofreniaHace poco me di cuenta de que padezco: esque-zofrenia. Inicialmente pensé que se trataba de un error al nombrar el trastorno psiquiátrico (esquizofrenia) que se caracteriza por alteraciones en la percepción y la expresión de la realidad.  La esque-zofrenia es la enfermedad de la excusas y los “esque-“generalizados que creamos para no hacer nada y luego quejarnos de la realidad en la que vivimos. Veamos los síntomas y muchas preguntas para ti.

1. Quejadera crónica

Esque – no tengo tiempo: Cuando decimos que no tenemos tiempo reconocemos que somos incapaces de decidir qué hacer con él. Si no tenemos tiempo, el tiempo nos tiene a nosotros. El tiempo es una ilusión mental. Pensamos que el tiempo es lineal y exacto. ¿En qué se va tu tiempo? Recuerda que somos lo que hacemos, con quien nos relacionamos, los libros que leemos… de nuevo te pregunto ¿En qué inviertes tu tiempo? ¿Qué haces o dejas de hacer?

Esque – el dinero no me alcanza: Esta es la excusa del “no me lo merezco”, la declaración de la carencia. Si así lo dices así seguirá siendo. En vez de decir que “el dinero no me alcanza”, por qué más bien no te preguntas ¿Cómo hago para conseguirlo? ¿Cómo puedo pagarlo?

Esque – la congestión y el tráfico: Las congestiones y el tráfico se volvieron el mal generalizado de las ciudades en cualquier lugar del mundo; a menos que ocurra algo fortuito (una protesta, un accidente, un cierre de la vía o algo por el estilo), podemos decidir cómo actuar para llegar a tiempo.

Esque – el gobierno no hace: Ni este ni ningún gobierno hará nada por ti o por mí, y si así lo hiciera, el gobierno no es responsable de tomar las riendas de nuestras vidas. Somos dueños de lo que nos ocurre.

Esque – a mi edad… / con mi salud…: Es normal que el cuerpo envejezca y se deteriore, pero mucho tiene que ver con el programa mental que nos hayamos creído y con las prácticas que tengamos ¿Cómo está tu descanso, tu ejercicio y tu alimentación? ¿Cómo está tu estilo de vida en general?

 

2. Culpabilizar

Esque – nadie me dijo que lo hiciera: Me excuso culpando a otro “porque no me dijo” lo que yo debía hacer. Nadie está hablando de que tengamos que tener el don de la adivinación. Acá nos referimos a esos casos en los que las circunstancias, la urgencia, las consecuencias y las palabras dicen con claridad lo que es correcto y oportuno hacer. Esto también se llama criterio, proactividad o iniciativa. ¿Eres de esos a los que les encanta sentarse a esperar a que le den permiso para hacer las cosas?

Esque – no es mi trabajo: También es cierto que “zapatero a tu zapato”, pero en esas ocasiones cuando el objetivo y el resultado son de todos, no se trata sólo de “mi trabajo” y “el tuyo”. Decir que “es tu trabajo” o “trabajo de otro” es una excusa para no implicarme y hacer sólo lo que me toca y poder culpar a los demás cuando las cosas no salgan y cuidar mi “pequeña imagen” y mi “pequeña reputación”.

Esque – eso es obvio, debiste entenderlo: Sí, ajá ¿Para quién son obvias las cosas? Suponer que algo es obvio no es más que eso: una suposición. Si queremos que algo se manifieste, hay que definirlo y pedirlo, expresar claramente nuestro deseo y actuar para que se dé. Lo que dejamos en silencio se va volviendo expectativa, y sobre las expectativas no podemos reclamar. Si tus suposiciones fallan, es tu culpa.

3. Justificarse

Esque – siempre se ha hecho así: El anestésico y cómodo mundo de las “tradiciones”. “Es que siempre lo hemos hecho así” decimos sentados mirándonos el ombligo. “Acá es una tradición hacer las cosas de esta manera” ¿Y qué tal si traicionamos la tradición? ¿Qué tal si aprendemos algo nuevo y lo juzgamos después de conocerlo? ¿Qué tal crear una tradición nueva? ¿Qué tal crear la tradición de retar los principios tradicionales?

Esque – Cuando yo…: Fácilmente caemos en la postergación estilo: cuando yo tenga tiempo, cuando me pensione (si es que lo logras…), cuando tenga el dinero, cuando consiga, cuando, cuando… Casi nunca nos damos cuenta de que el único tiempo que hay es el presente y el único momento es el ahora. Pre–ocuparnos sólo genera ansiedad; ocuparnos reduce o elimina la ansiedad. ¿Qué estás dejando de disfrutar ahora por ir detrás de lo que llegará en el futuro? El presente es el resultado de lo que hicimos o dejamos de hacer en el pasado.

Esque – con la ayuda de Dios: Si quieres hacer reír a Dios cuéntale tus planes, pero ten presente que Dios se ríe sólo de tus planes no de tus propósitos. Dios espera que le cuentes cuál es tu destino y te irá ayudando a llegar, pero si no sabes a dónde ir ¿Cómo sabrá Dios qué ayuda darte? Dios es como un taxista: si se sube alguien y le dice que vaya al sur, y luego que no, que mejor al norte, y luego que no, que mejor al occidente… El taxista te dirá que tiene cosas mejores que hacer o te pedirá que te decidas o que te bajes del vehículo.

El futuro será el resultado de lo que hagas o dejes de hacer hoy, será resultado de tus decisiones o renuncias, de lo que tomes o dejes, de aquello en lo que te ocupes. Si no te ocupas en nada, nada ocurrirá ¿En qué o en dónde está tu ocupación? ¿Hacia dónde va esa ocupación? ¿Cuándo vas a comenzar hacer el cambio? ¿A qué te aferras en este momento?

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3 comentarios en “Esquezofrenia: la enfermedad de las excusas

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