Principio KISS: Ocho claves para ser más KISS (Parte 2)

Clave_simpleSi tu lista de demonios interiores te muestra que tiendes a enredarte y hacer las cosas más complejas, aquí tienes ocho claves para descomplicarte. Veamos de qué se trata:

 

1. La solución debe ser más simple que el problema. Vemos los problemas hoy desde el mismo estado mental en el que los creamos ayer. Pregúntate: ¿Cómo se vería la situación si el “problema” no existiera? ¿Cuáles son las trabas que vemos en el problema? ¿Cómo hacemos que las trabas dejen de serlo? ¿Y qué tal si aprovechas esa traba para que ella misma resuelva el problema? ¿En realidad existe un problema en la situación o eres tú quien no sabe qué hacer?

2. El problema podríamos ser nosotros mismos. Juzgar algo como un “problema” depende de la capacidad que percibamos en nosotros mismos para resolverlo. En este sentido, los obstáculos son imaginarios y están en nuestra mente. Si sabemos qué hacer con algo, esto simplemente deja de ser un problema y lo vemos más fácil. ¿Qué tal si los “problemas” los vemos como pruebas para aprender? Juega con tus percepciones; seguramente tu juicio cambiará y en vez de resolver un problema te divertirás superando un reto.

3. Cuidar la esencia y el contexto. Caemos fácil en el error de “añadirle” cosas al problema con la ilusión de resolverlo ¿Cómo generar algo con lo que tenemos a mano? Solo piensa en cuántas veces has terminado metiéndote en cosas que tenían apariencia de solución y luego resulta que compraste un problema nuevo.

4. Mientras más sostenible, mejor.  Podemos ser KISS al crear cosas que sean fáciles de definir, explicar, modelar, mantener, mejorar, comprender y compartir. Puedes armarte tu propia lista de chequeo para saber si tu solución cumple con estos criterios o con otros que consideres importantes para ser simple. Piensa en cosas que sean poco propensas a degenerarse.

5. Asociar y reciclar. Ten presente que la rueda ya está inventada y funcionando. Para ser KISS revisa cómo fue que otros resolvieron un problema similar al tuyo, así lo hayan hecho en un contexto totalmente diferente. Intenta preguntarte: Si esto otro funciona de esta manera… ¿Cómo podría hacerlo parecido? Por ejemplo, si tienes que empacar un ponqué sin que se haga un desastre, pregúntate cómo se empacan otras cosas, como electrodomésticos, juguetes, piezas de vidrio, etcétera. Inclusive, imagínate que tú eres el ponqué ¿Cómo quisieras viajar?

6. La solución debe ser intuitiva. Mientras más enredado esté algo, más tiempo tendrás que invertir en explicarlo. Una solución KISS es fácil de entender, habla por sí misma y requiere una explicación mínima diciendo lo necesario y nada más. Asumir que hay cosas obvias es un error; hay que hacer que lo sean.  Que algo sea claro para nosotros no implica que lo sea para otros.

7. La regla 90/90 – es imposible que las cosas le sirvan al 100% de la gente. Caemos con facilidad en el error de pretender hacer las cosas buscando darle gusto al 100% de la gente.  Esto nos pone en alto riesgo de complejizar las cosas y nos impide ser KISS. Tampoco buscamos irnos al extremo de que las cosas sirvan a unos pocos. Sólo imagina que haces algo que tiene (30) características y a tu clientela sólo le interesan ocho (8); en este caso pierdes tú. Si haces lo que hay que hacer, y lo haces bien, creas valor y alivianas la vida.

8. Abstenerse de administrar la excepción. Vivimos en una cultura que es implacable sancionando las fallas. Esto hace que nos obsesionemos con hacer las cosas a prueba de errores. Este estilo de pensamiento atenta contra la simplicidad y estimula la tentación de hacer cosas innecesarias “por si las moscas”.

¿Cuántas veces diseñamos condiciones para prevenir fallas, fraudes, robos, pérdidas, auditorías, intrusiones, etc.? La paranoia por omisión hace de las suyas en estos casos. Nos cuidamos tanto de las excepciones, que olvidamos el propósito de lo que estamos diseñando y lo llenamos de condiciones.

Las excepciones son lo que son: excepciones. Si algo demuestra ser realmente tan riesgoso, entonces la decisión debe ser otra; si estamos suponiendo excepciones y peligros, terminaremos haciendo un producto alejado de la realidad práctica.

Espero que estos principios te sean útiles. Cuando empezamos a ver la vida desde esta óptica, también aprendemos sobre los demonios (creencias) que nos habitan. En una entrada posterior aprenderemos un poco más sobre cómo aprovechar el principio KISS.

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3 comentarios en “Principio KISS: Ocho claves para ser más KISS (Parte 2)

  1. Lo simple no está exento de complejidad aunque parezca un oxímoron. Para llegar a la extrema sencillez has de pasar por el proceso de desembarazarte de multitud de ideas preconcebidas, juicios, creencias, advertencias, automatismos etc.. Eso sí, una vez “purificado” de tus complejidades la vida, como decimos en España, te quedas en la gloria. Enhorabuena por el blog

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