Tomar acción imperfecta

“Las acciones siempre prueban que las palabras no significan nada”

Hace casi diez años hablaba de que el perfeccionismo es letal para la simplicidad. En ese momento, el diagnóstico giraba en torno a qué es ser perfeccionista, los posibles orígenes del perfeccionismo, sus manifestaciones y el impacto que esto tiene. Ahora, hay que hablar de la necesidad de tomar “acción imperfecta”, de cómo sanar esa necesidad casi compulsiva de que todo salga… perfecto.

Pero, ¿qué es tomar acción imperfecta? Es arriesgarnos a ir detrás de aquello que queremos, pero que no tenemos la ruta exacta de cómo alcanzarlo ni todos los recursos disponibles; es responder ante aquello que en el fondo comprendemos que es un llamado del alma, un camino que por principio interior nos corresponde recorrer. El miedo y el sentimiento asociado a la incertidumbre son una señal inequívoca de que estamos transitando un “camino imperfecto”.

Piensa en lo contrario, algo que sepas hacer “de memoria”, que te exija poco, que sea casi una costumbre… se puede convertir en un arte o en “una tarea más”, pero en sí no te mueve nada, se convierte en un plan que se ejecuta y listo. Quizás no te mueva ninguna emoción en particular porque lo dominas, es cotidiano o habitual.

Ahora bien, ¿qué necesitamos para tomar acción imperfecta? Pues primero lo obvio: actuar. Pero si fuera tan fácil no estaría aquí escribiendo esto ni aplazando lo que llevo tanto aplazando; así que esto que detallo a continuación también aplica como una declaración, como una afirmación de lo que sigue, porque si no soy yo, ¿quién será?

1. Aceptar que no tenemos el control: controlar es una ilusión del ego, ese es su trabajo, tratar de “mantener la realidad bajo control”, pero todo lo que existe, con nosotros incluidos, es un suceso, un acontecimiento, algo que ocurre, una probabilidad. Estamos lejos de ser una cuestión estática y predecible, eso es anti–natural porque todo está en movimiento (todo es vibración), por muy firme que parezca. ¿Sabes qué estarás pensando dentro de diez minutos? No, incluso así intentes forzarlo, no sabemos qué pasará en ese tiempo. Así que simplemente fluyamos con la corriente de la vida, por difícil que parezca.

2. Comprender que no tenemos la respuesta para todo (y que necesitamos ayuda): consecuente con lo anterior, es más lo que no sabemos, que lo que sí, y la única forma de averiguarlo es lanzarnos a probar de qué se trata… pero claro, decirlo es facilísimo, hacerlo sí que cuesta. En este punto cobra valor eso de “trabajar en red”, de asociarse; buscar alguien que ya haya andado el camino, que nos muestre posibilidades y soluciones, alguien que nos apoye, que nos aporte conocimiento. “No saber” da mucho miedo, ¿pero has experimentado la tranquilidad encontrar a alguien “que sí sabe”? Ahí es donde tomas inspiración, captas respuestas, tomas rumbos o aprendes de sus errores. Así que, si no sabes, busca alguien “sí sepa”, pide ayuda, o págale por ella, pero no te quedes estancado por no saber o por pretender tener que saberlo todo; eso lo único que hace es demorarte, llenarte de más dudas y hundirte en más ansiedad.

3. Tomar acción nos obliga a dejar de ser quienes [creemos que] somos: Este es uno de los desafíos más complejos y se relaciona con abandonar la narración de quiénes somos, las creencias y la costumbre que se deriva de eso. Tener una narración, una idea de quiénes somos, nos ofrece una sensación de “piso”, de “saber dónde estamos y para dónde vamos”, aunque en realidad no sea así. Se convierte en el mundo conocido, en el que nos sabemos desenvolver. Tomar acción imperfecta es como viajar a otro país con una cultura diferente y un idioma desconocido; te vas a equivocar, te vas a perder, pero también ampliarás tus límites, aprenderás muchas cosas nuevas que estando donde siempre estás difícilmente conocerías.

4. Aceptar el riesgo de equivocarse y ver el error como aprendizaje: estamos habituados a la dualidad éxito–fracaso bajo el juicio bueno–malo (respectivamente). Es una parte natural del pensamiento dual que todo lo dive en partes, en polaridades. Pero el error es también un resultado posible cuando emprendemos algo; cuando las cosas no salen como queremos, salen como correspondía que salieran. De ese resultado también se desprenden lecciones y pasos de acción para volver a intentar la próxima vez de una forma distinta.

Para algunos de nosotros la sensación de fracaso, de falla, es un sentimiento abrumador, molesto, frustrante, pero es al mismo tiempo un indicador de que nos falta trabajar en nosotros y de que asumimos una perspectiva miope y controladora. Sin duda, es más abundante el llamado “fracaso” que el “éxito”, y lo segundo no existe sin lo primero; el éxito puede volverse fracaso en cualquier momento, y viceversa; el libro “Maestría”, de Robert Greene, tiene una amplia variedad de ejemplos de esto.

5. Comprender que lo perfecto es enemigo de lo bueno: lo dije al principio, no tenemos control de nada. Esperar el día perfecto, el socio perfecto, el lugar perfecto, el cliente perfecto, el mercado perfecto… todo perfecto, pues no nos da. Es complicado que todos los astros estén alineados, y así lo estuvieran, ¿crees que está asegurado todo lo que necesitas para “triunfar”? No, definitivamente, no.

6. Tomar acción sencilla, paso a paso: Ya lo describí en “Fail fast, fail son, fail cheap”. La industria del software nos lo muestra a diario: salir en vivo con pequeñas piezas funcionales que se van puliendo en el camino, que se van perfeccionando y que se llaman “actualizaciones” o “versiones”, Hacer lo que sea, pero tomar acción. Si planeo un taller o una conferencia para un grupo de personas y solo vino una… habrá que ver qué falló en la difusión, en el contenido o en el público objetivo… capaz que también vengan, pero si no aprendo nada de lo que aparentemente no funciona, si no ajusto, siempre será difícil avanzar. Por eso hay que tomar acción, no queda otro camino.

7. Alinear el estado interior con el exterior: Las leyes herméticas (léase “El Kybalión”) dicen que todo es mente (consciencia) y que la realidad se manifiesta por ley de correspondencia: como es adentro es afuera y como es arriba es abajo… y viceversa.

Ahora, solo nos resta, solo me resta, tomar acción imperfecta… ¿cuál es la acción imperfecta que no has tomado aún?, ¿qué te detiene?, ¿a qué le temes?, ¿cuál es el peor escenario?, ¿qué hay más allá del miedo? Empecemos

💪

5 comentarios en “Tomar acción imperfecta

  1. Avatar de elrefugiodelasceta elrefugiodelasceta

    Pues el miedo a descubrir qué hay más allá de mis límites. Tanto para lo bueno como para lo no tan agradable. Lo que pasa es que cuanto más ahondamos, más difícil se hace estirar los límites y las catarsis están a la vuelta de la esquina. En fin… lo que no se haga en esta vida queda pendiente para la siguiente así que, a contrafobia, me voy directa contra el muro. Un abrazo!

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  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    No suelo plasmar las gracias por escrito en publico -aun sintiendo que el contenido ha resonado en gran parte- quizas por el temor a que mi forma no este a la altura del contenido…. pero me atrevi aqui a tomar accion imperfecta para agradecer esta maravillosa y simple reflexión

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