No es amor al orden, es amor a la armonía

Me he dado cuenta de que a algunos nos tiene sin cuidado el orden y la disciplina, así como el rigor y el cumplimiento. Vemos con cierto desdén esas “virtudes” del mundo de los “valores patriarcales”, o lo que es lo mismo, esos condicionantes de los “buenos niños” para que nos quieran los demás, en especial nuestros “padres reales” o los “padres imaginarios” que vamos adoptando–creando conforme pasa el tiempo y vamos creciendo [y envejeciendo]. Definitivamente en nombre del orden hemos hecho mucho daño y hemos roto todas las armonías. Solo mírate y mírame para que lo entiendas.

¿Qué es el orden y para qué te sirve?

Hay suficientes definiciones de orden. Pasemos de largo por ahí. Más bien me gustaría preguntarte ¿Qué es el orden para ti? ¿Cómo lo haces realidad? ¿Sigue alguna secuencia? Puede que estés pensando en este momento que no tienes ningún orden o que tienes una versión “avanzada” de orden con todo demarcado y ubicado donde es, con tiempos establecidos y todo eso de lo que tanta gente se precia y con la que se han hecho tantas horas de coaching.

En este punto interesan más tus respuestas, tu concepción de orden y el fondo sagrado que tiene: ¿Para qué sirve tu propio orden? ¿Cuál es el propósito que pretende resolver? ¿Está ese orden llevando tu vida hacia algún lado?

Si la respuesta es afirmativa, pues ¡Aleluya por ti! Gracias por pasarte por esta entrada y regresa a tu programa y sigue dándole ejemplo a la humanidad con esa vida “pechocha” que llevas… hermoso ser libre de sombras…

Si tu respuesta es negativa, ven y nos quedamos un rato más… Ahora bien, volvamos: ¿Cuál es el asunto? ¿No encuentras un orden? ¿O tu orden funciona para unas cosas y para otras no? Es decir, es como si tu vida funcionara “perfecto” en unos aspectos y en otros sigue siendo un absoluto desastre, es una existencia coja ¿Es así? Muy bien, si es ese el caso entonces ahora hagamos el ejercicio de entenderlo un poco mejor.

Cuando encuentras cosas en tu propia basura: ¿Son reales el orden y el desorden?

Vivimos en la dualidad. Para saber que hay luz necesitamos oscuridad y para saber que hay bien necesitamos conocer el mal. Para decir sí al mismo tiempo decimos no. Entonces, si decimos que tu vida y la mía son un “desorden” es porque “hay un orden”.

Ahora bien, la pregunta que puede llegar a ser más importante es ¿Cuál es ese orden? ¿De dónde viene esa idea [de orden]? ¿Es tuya? ¿Tú te la armaste? ¿Alguien o algo te la impuso? ¿Se la aprendiste a alguien más por observación / imitación / inspiración? Créeme que hacerte esas preguntas es importante porque quizás estás empecinándote en una versión del orden que no es tuya, quizás sea control o el interés de alguien más por que seas de determinada manera.

Hace tiempo te tiraron el anzuelo y lo pescaste; los anzuelos van con carnada, la carnada es una “simulación sencilla” de algo que te ayuda a sobrevivir (alimento) y que en ese momento parecía disponible para cumplir ese propósito, por eso te atrajo con facilidad. Pescaste la idea de “orden” creyendo que era lo correcto… y posiblemente sí lo sea… ¿Y qué tal si no?

¿Cuál es la realidad de tu orden? ¿A qué propósito sirve?

Entonces: ¿Qué es lo que te funciona?

Parece tentador comenzar a darnos látigo en este momento, pero no hay necesidad, no todo puede estar tan mal y no hay afán de que se ponga peor. Más bien preguntémonos ¿Dónde encuentro orden? ¿Qué es lo que funciona “como un relojito” y que es una fiesta silenciosa? ¿Qué es aquello que haces casi sin esfuerzo (y no porque sea fácil)? ¿Qué es aquello con lo que el tiempo pasa a toda velocidad sin casi notarlo? Ojalá lo escribieras ahora mismo…

¿Te cuesta responder? Tal vez porque eso que te gusta es algo que simplemente sucede y el día que le pongas un orden se volverá un vomitivo sistema que sigue unos pasos predeterminados y que perderá toda su sorpresa porque se convertirá en una tarea más.

¿Ves que eso que te inspira tiene una armonía?

La palabra armonía viene del griego harmonía que significa “juntura”, “unión de partes”, “ensamblaje”. Cuando encontramos la armonía ya no importa el orden porque vemos que todo está en su lugar, todo está en equilibrio. No hay que sostenerlo artificialmente porque en su equilibrio se sostiene a sí mismo; esa realidad tiene vida propia en su coherencia, en su sentido natural; no nos necesita para nada ni nosotros a ella porque somos uno: la armonía en nosotros y nosotros en la armonía.

Esto aplica tanto para los lápices en tu vasito sobre la mesa, las herramientas de tu taller, los íconos de tu escritorio de Windows como para las relaciones que estableces. El orden se impone artificialmente, en cambio la armonía se mantiene a sí misma porque es un orden natural de intercambio. La armonía es necesaria para la homeostasis (autorregulación del sistema).

Las hojas del árbol caen y al ser vistas en el suelo aparentemente están en desorden, pero cuando comprendes el propósito de que estén así todo tiene sentido y hasta te abstienes de barrerlas o reubicarlas.

Ahora puede que estés trabajando en algo, hurgando documentos, desarmando piezas, poniendo esto acá o allá, coloreando, haciendo la tarea con tu hijo y todo está por todas partes… ubicaste cada cosa con un sentido… eso es crear armonía, el “orden de la armonía” que no es un orden humano, ese aburrido orden de cuadrícula y la medida que cansa el alma, ese “orden” de libro de autoayuda que cualquier día mandas para la mierda.

¿Cómo se vería tu vida si tuviera armonía y coherencia?

 

😊

 

Un comentario en “No es amor al orden, es amor a la armonía

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