La enfermedad del “sin descanso”

A algunos nos cuesta trabajo decir que “no”. Trabajar sin descanso es como una enfermedad y muchos estamos contagiados ¿Para qué estamos en esta carrera suicida? ¿Qué valor tiene?

Sobre–comprometidos

El sobre–compromiso no es más que decirle “sí” a más cosas de las que somos capaces de asumir. Es necesario poner límites antes de llegar a un punto en el que tengamos que mirar alrededor y darnos cuenta de que hemos perdido la paz por tener demasiadas cosas qué atender.

¿Para qué nos comprometemos con tantas cosas? Quizás por quedar bien, quizás porque creemos que “nos corresponde hacerlo”, porque pensamos que si alguien nos lo pide es porque “no hay nadie más en el mundo” que pueda hacerlo aparte de nosotros o porque “puede ser muy malo decir que no” … hay más razones por su puesto, pero por ahora menciono estas.

El sobre–compromiso y estar muy ocupados no es ningún premio, ni ningún privilegio, ni siquiera un símbolo de estatus como nos lo han querido hacer creer: “Es que él / ella se mantiene muy ocupado…”. Y me pregunto: ¿Ocupado (a) en qué? ¿Haciendo qué? ¿Prestándole atención a qué? ¿Para qué estar tan ocupados…?

Sobre–estresados

El estrés viene cuando percibimos que aquello que reclama nuestra atención excede nuestros recursos personales para atenderlo… sí, sé que esta es una explicación más o menos técnica, pero en términos sencillos, el estrés se dispara cuando sentimos que no somos capaces con los desafíos que nos pone la vida.

El sobre–compromiso es agotador, nos obliga a consumir más energía de la que tenemos y con el tiempo nos va quebrando hasta que terminamos haciendo mal o a medias todo eso en lo que nos metimos. Es un círculo vicioso de incompetencia percibida e ineficacia: me comprometo para demostrar que “puedo” y que soy capaz… luego quedo mal e incumplo y de nuevo me convenzo de que las cosas me exceden y me hundo más y más en el lodo de mi “incompetencia percibida”.

Poco tiempo

Como en la película, la verdadera riqueza es tener tiempo. Vendemos nuestro tiempo y quienes más poder tienen… lo compran

A esto se suma otra enfermedad de nuestra época: la sensación de nunca tener tiempo. Cada vez más vivimos en un mundo diseñado para perder / desperdiciar el tiempo. Tenemos muchas distracciones:

  • Entretenimiento
  • Noticieros y escándalos pasajeros
  • Redes sociales
  • Conversaciones sin sentido
  • Largos trayectos por recorrer
  • Transporte ineficiente
  • Trámites innecesarios
  • Consumo innecesario

Sin duda, hay más elementos ahí, pero ¿Qué viene? La suma del cansancio: todo lo que hacemos, la sobrecarga de actividades en la que vivimos y todas estas distracciones. Sumado a una alimentación deficiente, relaciones tóxicas, inseguridad, amenazas, etc. ¡Es un verdadero milagro que en una sociedad tan enferma sigamos en una sola pieza  y con vida!

Fuga energética

Ya lo he descrito con un buen grado de detalle en la entrada “Minimalismo energético”. Ahí te comparto varias ideas para conservar y proteger tu energía.

Por otra parte el eustrés, o estrés positivo, es la fuerza interior que en un momento nos mueve a aprender algo, resolver un problema, emprender una iniciativa o salir de nuestra zona cómoda; es un sentido de urgencia interior, genuino y natural. Es el afán interior por hacer aquello que nos importa ¿Qué tanto esutrés experimentas hoy en tu vida? ¿Qué habría que hacer para experimentar un poco más? No hay receta para esto, es muy personal, muy interior, depende de lo que cada uno de nosotros tiene por dentro y de las decisiones que en su libre albedrío es capaz de tomar.

¿Buscamos algo más?

Vivimos en función de ser felices y evitar el dolor / sufrimiento. Quizás creemos que al sobre–comprometernos conseguimos aprobación o alguna forma de reconocimiento por “hacer más”. También puede pasar que obtendremos una recompensa mayor por hacer más. También he conocido casos de gente que hace “mucho” nada que más que por escapar de su propia vida y de la atención que le reclama su ser interior…

Sí, hablo de horas extra para no llegar temprano a casa… proyectos extenuantes para tener una buena excusa y huir. El sobre–compromiso no es un accidente ni algo que simplemente “nos va ocurriendo”, es más bien una realidad que construimos en el tiempo, algo que permitimos nosotros mismos, gracias a las decisiones que tomamos.

Cómo llevar la fiesta en calma

  1. Decir no sin culpa y sí sin miedo
  2. Cuestionarnos sobre el verdadero valor que agrega lo que hacemos, priorizar…
  3. ¿Qué necesita atención ya (antes de 24 horas) y qué puede esperar…? Lo demás… que espere
  4. Enfocarnos sobre todo en hacer aquello que agrega valor
  5. Luego preguntarnos: ¿Cómo se vería esto si fuera fácil? ¿Cómo podría ser más sencillo de lo que ya es?
  6. Hacer lo justo y necesario, nada más que nos implique extra tiempo (como constante…)
  7. Eliminar la procrastinación, especialmente de eso que detestamos…
  8. Mientras más pronto salgamos de lo que odiamos, mejor… más tiempo para lo que nos gusta
  9. Buscar maneras de reducir al máximo todo aquello que no nos gusta…
  10. Si estamos haciendo algo que detestamos, es momento de huir, pero hacerlo de verdad, no simplemente tomar unas vacaciones (que son como un sedante…)
  11. Acota las expectativas: ¡Todas! Las tuyas sobre ti y las de los demás sobre lo que esperan que hagas…
  12. Obvio: ¡Tomar descansos! A tu manera, como mejor funcione, pero tomarlos cada que el esfuerzo realizado lo amerite

 

 

🙂

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