Respuesta a una gorda

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Luego de leer Bitácora de una Gorda, una valiente auto–confesión de Enara Amarillo en su blog, hablaré de un pequeño secreto que guardamos muchos hombres y que a estas alturas de la vida tampoco es que importe mucho guardar.

¡Nos gustan las gordas! Sí Enara, es en serio, mira que no te quedaste sola. No sé si valga de algo o creas que intento “consolarte” (aunque sé que tampoco lo necesitas), pero es en serio lo que afirmo. Quizás ustedes viven acomplejadas por un cliché que no entienden, pero que supieron comprarse y tragarse entero: “Que lo correcto es ser ‘flaca’ y lo malo es ser ‘gorda’”. Finalmente ¿Qué es lo uno o lo otro? Sencillamente ¡Nada! ¡Una idea! Que como muchas otras es relativa, subjetiva y cultural.

Es cuestión de actitud

El problema de las gordas es que se volvieron la némesis de las flacas, entonces el mundo de las gordas se mide en virtud de lo que no pueden hacer, por–no–ser–flacas. Hace un par de años estuve en Río de Janeiro en las famosas playas de Copacabana… y sí, había muchas gordas en bikini… felices y tranquilas, sentadas en la playa o trotando… pero lo que más me llamó la atención es que parecía que “ser” gordas no les “importaba”. Estaban tranquilas con su apariencia.

Cuando alguien te hace un comentario por “ser o estar gorda” ¿De quién habla el comentario? ¿Eso a quién le importa? Freud lo decía: Somos amos de nuestro silencio y esclavos de nuestras palabras. La preocupación que otro tiene por tu gordura es su propia ansiedad proyectada… un mecanismo de defensa. “Te digo gorda primero, antes de que me lo digas a mí”, y así yo sea flaca (o) “te digo gorda primero porque me muero del terror al reconocer que me asusta la gordura”.

Nadie niega que los kilos de más traen sus problemas de salud, nadie niega la importancia de adelgazar para no jugar con el colesterol y los triglicéridos, nadie niega la importancia de que las rodillas y los pies sufren con más peso encima. Eso es salud elemental…

Es aquí donde me meto al tema de la actitud. Tu seguridad y lo que proyectes, cómo te sientes contigo misma, el “tumbao” que le pones a las cosas, es lo que borra el hecho de ser o no ser gorda; esa es una apariencia, pero nunca una definición, a menos que así lo permitas.

Enara, hay muchas cervezas con amigos en las que hemos dedicado largas disertaciones alrededor de muchas “gordas” con una estupenda actitud y que al final ¡Son absolutamente atractivas y provocativas…! (¿Gordibuenas?). Me reservo los detalles por respeto, pero para resumirte el tema, despiertan la misma pasión que muchas flacas de cuerpo perfecto… incluso a veces más porque ¡Son gordas que tienen actitud y mucho qué agarrar…! Sin más comentarios…

Ahora mismo quizás te preguntes qué es eso de la actitud. Te lo resumo así: seguridad en sí mismas… la consciencia tranquila y discreta de saberse atractivas, porque a su manera, lo son de una forma muy especial que escapa a lo obvio de simplemente tener un bonito cuerpo que encaja en el esquema. Por otra parte, están tranquilas con su feminidad, con ser mujeres y con esa forma de parecerlo. ¡Simple actitud! Hasta aquí no tiene nada que ver con ser gordas o flacas, parece que aplica igual.

En serio: Nos gusta agarrar

Lo que digo aquí tampoco se trata de una apología a la obesidad mórbida o a cualquier otro tipo de exceso. El ser o no atractivos es también una cuestión cultural aprendida; somos tan ciegos que asumimos eso como una verdad tácita e insalvable. Enara, a ti te pasó en Dinamarca… son otros valores y otras experiencias.

He estado al lado de mujeres que compartieron inseguridades como las tuyas, y por más que intenté convencerlas de lo contrario, nunca salían de su “complejo de feas” y de su inseguridad. Hay muchas gordas que dan tan sentado lo que implica serlo, que así vivan una realidad diferente, sencillamente no se la creen porque piensan que no eres sincero con ellas o que tratas de “consolarlas”, o que les dices lindas “por amor y ternura” nada más. En serio que, teniendo la figura que tienen, pueden sacar muchos “malos pensamientos”.

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Sobra decir que una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad, y que el día que te enfrentas al hecho contrario de que: “Eres gorda – hay alguien a quien eso no le importa – te ve atractiva y te lo demuestra”, parece pasar desapercibido para ti. ¿A quién no le gusta tener más para agarrar…? Me ahorro los detalles…

El hábito de hacerse las víctimas

Entonces, por hundirse en el estereotipo y querer agradar a todo el mundo o simplemente esconderse, terminan creando la imagen de lo que ustedes mismas no quieren ser. Ese es el problema y esto es lo que termina erosionándose en una actitud negativa y en algunos casos, hasta en un comportamiento autodestructivo. El círculo vicioso auto–reforzado del que les cuesta salir.

Parece que he hablado mucho hasta aquí de lo que “otros piensen”, pero en el fondo, “mi querida amiga gorda”: ¿Qué piensas tú de ti misma? Sí, sé que suena a pregunta de librito de auto–ayuda, pero es una pregunta necesaria, porque si no te pones en serio a pensar por ti, alguien más lo hará y terminarás creyéndote un cuento que no es real y que es prestado.

Entonces, metida en ese círculo vicioso, sigues alimentando esa espiral de negatividad y más rechazo: no me quieren, entonces no me hago querer y así me quieren menos… vives en la profecía auto–realizada permanente de que “por ser gorda” nadie te va a querer. Si primero no te das de lo que quieres recibir, no te quejes. Si has sido mamá también ten presente que las estrías y lo que se cae son cicatrices de guerra, eso se gana en combate.

Tenemos rabo de paja… o panza que dicen

Los hombres, el género masculino, no somos una buena referencia. Somos mayoría estadística los que tenemos panza. Yo prefiero llamarle el “glaseado de la chocolatina”. También hay hombres a los que les atormenta Men’s Health y sus reiterativas portadas de abdómenes bien formados y bíceps perfectos. No crean mujeres, nosotros también tenemos nuestras ansiedades…

La cuestión es que ustedes las mujeres son más piadosas con nosotros… nos dicen: “gordito”, “me encanta tu pancita…”, “tu pancita es uno de tus atractivos…”, y cosas de ese estilo. Creo que en la mayoría de los casos son genuinas, porque ustedes no tienen ese gen sexo–materialista despiadado que se esparce tan fácil entre el género masculino… por lo menos no es tan generalizado, aunque existan excepciones. Supongo que, en el caso nuestro, también es asunto de actitud: de autocuidado, de oler rico, de ser detallistas con ustedes, de lo que decimos y hacemos… ustedes tienen mejor ojo para eso. No niego que hay unos caraduras con ustedes mis queridas gorditas, pero ese es otro problema.

Entonces Enara, para concluir, nada de extremos con eso de la gordura. Nadie dice que celebremos la obesidad que pone en riesgo la salud ni aseguremos que el sobrepeso esté bien… al contrario, quizás la gordura abre un mundo que muchas flacas quizás no entiendan y que, por ser flacas, creen que ya lo tienen ganado, pero cuando ven a su supuesta “amiga gorda” quedarse con los “trofeos” que se quiere quedar (y no me refiero solo a hombres…), comprenden que el problema es otro y que incluso esa misma flacura puede terminar transmutando en otro estado más abundante…

Gorditas sí… flacas también ¡No importa! Relax que quizás no haya que preocuparse tanto ¡Grrrr!

Si eres gorda y estás indignada con esto… vuelve a leer…

Si eres flaca y estás indignada con esto… vuelve a leer… entre líneas…

 

* Gordibuena: “Aquellas mujeres con algunos kilos de más, sexualmente atractivas y que lo tienen todo en su sitio (sobre todo la cabeza)”.

 

Crédito imagen: http://static.eldoce.tv/sites/default/files/styles/site_nota_slider_contenido/public/nota/2015/08/31/Hombre-Panza.jpg?itok=WFjO6Eou

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4 comentarios en “Respuesta a una gorda

  1. Graciad por la respuesta. Aun me cuesta ver lo que soy y no el imaginario de lo que querian que fuera, la aceptacion se da en casa y si uno no la obtiene le cuestahabitar lo que es, sin embargo se puede. Abrazos gracias

  2. Me encanta. He tenido sobrepeso desde que era una niñita. En la escuela me hostigaban, pero creo que siempre mantuve una actitud diferente hacia el tema. Decidí desde entonces que no iba a acomplejarme y no lo hice. Tuve muchos novios y algunos maridos y sé que todos estuvieron locos por mi en su momento y que mi sobrepeso nunca fue un problema. Pero como bien dices, era la actitud. Me arreglaba, me vestía bien (hoy día hay ropa preciosa para las gorditas) y salía a la calle a comerme el mundo. Gozo de buena salud, pues me he cuidado de no comer muchos dulces o azúcares y en general como saludable, aunque no baje una onza. Gracias por este artículo. Sí se que las gorditas somos muy sexys y a mi me encanta que me agarren. Saludos!!!

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