La extraña relación que tenemos con el dinero

Tomado de: http://schiz00phrenia.deviantart.com/art/All-you-need-is-money-271838819
Tomado de: http://schiz00phrenia.deviantart.com/art/All-you-need-is-money-271838819

La basura mental que tenemos y por qué nos “duele” hacer que llegue el dinero

Hoy día presencio mucho sufrimiento alrededor de la idea del dinero. Se ha convertido en algo tan central en nuestras vidas, que por eso lo he comparado con la nueva religión, similar a lo que ocurría hace pocos siglos donde la gente vivía en función de su temor a Dios. Hoy día, el fuego eterno del infierno es no tener suficiente dinero para gastar, no poder hacer nada “para vivir” y al final “no ser” nada porque simplemente no tenemos dinero. Poco a poco, luego de estudio, observación y práctica consciente, he llegado a las siguientes reflexiones.

No entender que el dinero es una idea

Ya lo he mencionado con detalle en “Lo que me hubiera gustado que me enseñaran sobre el dinero”, aquí lo resumo:

El dinero es una medida de valor, una la declaración de “cuánto cuesta algo”. También es una unidad de intercambio, es decir, un medio de pago con el que se cubre el valor de algo para poder obtenerlo.

El mapa de las ideas contradictorias

Aquí tenemos una confusión entre la noción del “bien” y el “mal” con relación al dinero. Mucho de esto se da inconscientemente. Por una parte creemos que es maravilloso lo que se puede hacer teniendo dinero, que el dinero es la llave a la felicidad, que es el ideal de la vida, el punto de llegada, la materialización de “haber vivido bien”, pero por otra parte pensamos que el dinero en sí mismo es malo y “envilece” a la gente, que saca lo peor de ellas, que “el dinero corrompe el alma” y cosas de esas.

Lo mismo sucede con los juicios alrededor de la gente rica: Los ricos son los que están arriba de la pirámide social, son las personas que socialmente consideramos “mejores”, “más valiosas”, sobre todo por su capacidad de acceder a más privilegios y de vivir la vida que posiblemente nosotros no podemos vivir (aunque muchas veces eso es un mito), los ricos, cuando lo son en demasía, se convierten en ídolos vivientes, en mitos modernos, todos anhelamos ser como ellos y llegamos al nivel de la ensoñación imaginándolo, pero al mismo tiempo los detestamos. Socialmente pensamos que los ricos se hacen ricos explotando a otros, haciendo trampas, pagando malos salarios y en general siendo malvados y despiadados, lo que tiene tanto de cierto como de falso. Por ahora no nos importa el debate moral, el asunto aquí es en qué pensamos.

Por otra parte, como de fondo creemos que el dinero “no viene de hacer el bien”, sino de hacer el mal o de hacer trivialidades, por eso es más probable que un futbolista se haga multimillonario a que un médico o un maestro lo logren. Creemos que por el hecho intrínseco de “hacer lo correcto” por los demás no tenemos derecho a pagar o a cobrar por eso. Es un asunto alrededor de qué es lo que valoramos, de qué consideramos un deber y de qué consideramos un privilegio: “es un deber del médico atenderme y salvarme la vida”, pero es “insólito que un futbolista sea muy hábil con el balón”. Pagamos por lo insólito, no por lo que consideramos convencional u obligatorio.

No hay suficiente dinero y “el dinero no crece en los árboles”

Otra idea es que el dinero es una cantidad limitada, que no hay suficiente, lo cual es tangiblemente falso y ya bastante demostrado. Adicionalmente, a toda hora se está creando dinero aunque no nos demos cuenta, y sí, también es verdad que el dinero crece en los árboles: tan solo cultiva manzanas o peras y véndelas para que veas cómo queda demostrado el punto; diseña un servicio nuevo, empieza a venderlo y verás lo mismo.

El problema es que actualmente el dinero está concentrado en unos pocos según la bastante conocida relación 95–5, es decir: 5% de la población tiene toda la riqueza equivalente que posee el 95% restante, y la brecha se sigue ampliando; ya hay quienes hablan de relaciones 99–1 cuando se aplica el efecto del endeudamiento, es decir, ¡El 95% de la población, mucho de lo que tiene, se lo debe al 5% restante que es más rico! O sea que en la práctica no tienen nada, solo una deuda.

Hacemos cosas que detestamos “por dinero”

Otra cuestión que salta en nuestra extraña relación con el dinero es verlo como “un mal necesario” y que “no importa hacer algo bueno para que llegue algo malo, así lo malo sea poco” (ser maestro, así me paguen mal), entonces la mayoría hacemos cosas que detestamos con tal de recibir dinero. ¿Te gusta tu trabajo? ¿Te inspira lo que haces? ¿O es mejor la seguridad del pago mensual? Inclusive muchas veces no es un tema de “seguridad”, es un tema de supervivencia.

Muchos nos hemos visto en esta encrucijada: Conseguimos un trabajo para ganar dinero y construir un estilo de vida, pero luego nos gastamos todo el tiempo en el trabajo y nos quedamos sin espacio para vivir el estilo de vida para el que estamos trabajando.

Hasta aquí llegamos con las ideas contradictorias, en la siguiente entrada aprenderemos de manera sencilla cómo salir de ese círculo vicioso ¿Te suena familiar todo lo que hemos abordado aquí? ¿Qué tal sería un trabajo en el que no te hicieran falta vacaciones? ¿Qué tal sería una vida de la que no quisieras escapar…?

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