Un cólico digital…

Cosas que el contenido de Instagram me recuerda seguido…

Que debería levantarme a las 4:37 AM porque aparentemente dormir 7 u 8 horas ahora es mediocridad apoyada en la almohada… y que, si desde que pongo un pie en el suelo no estoy emprendiendo, invirtiendo, entrenando, haciendo networking, leyendo estoicismo, creando mi comunidad, aprendiendo IA y practicando respiración holotrópica… todo en todas partes y al mismo tiempo… básicamente ya morí y no valgo como ser humano. (Confieso: casi me he creí ese cuento…)

Que debo constelarme hasta con el canario para sanar mi niño interior, mi adolescente interior, mi linaje materno, mi linaje paterno y posiblemente también a un antepasado o encarnación anterior (no lo ví bien en la meditación) que era un señor judío sefardí medieval que murió frustrado en 1348 y quedó vibrando en mi campo mórfico y en otras 42 galaxias fractales y multidimensionales más.

Lo incompetente que soy porque no he publicado mi libro bestseller, aún no monetizo mi conocimiento o porque no vendo PDF’s desechables hechos con IA

Aún no domino de la IA y por qué el mundo me está dejando atrás… y cómo me estoy convirtiendo en un nuevo “marginal” porque no domino la IA… y por que no redacto como la IA: No es redacción, es concreción de contenido. ¿Por qué eso importa? Porque quien redacte así luce como alguien que está al día (así se parezca tan barato como la mayoría…)

Las inversiones que no hago y los millones que pierdo con no sé qué inversiones que no he hecho

Lo anormal que soy porque ahora hay que “normalizar” una larga lista de cosas que no se sabe para qué tienen que ser normales y por qué querría ser yo normal con ellas… Normalicemos cualquier mierda (…)

La lista de dietas que no he hecho y cómo terminaré muriendo pronto por no hacerlas (ibidem para rutinas de ejercicio y los detox)…

El político de turno que debo seguir porque salvará el mundo, mi mundo o no sé cuál mundo…

Que cualquier persona de 23 años ya factura siete cifras mensuales desde Bali mientras con solo usar su celular, mientras yo sigo «sin tomar acción» sentado intentando entender por qué el banco me cobró “manejo de cuenta”, la oficina de impuestos me hace requerimientos y por qué el colegio de mi hijo cuesta casi el 40% de lo que valía hace tres años….

Que estoy botando millones si todavía no he monetizado mi trauma infantil convirtiéndolo en una marca personal.

Que no estoy suficientemente iluminado porque todavía no me publico vídeos meditando y contando qué “verdad cósmica” pude arañar mientras estaba en el “astral”.

Que no es posible que a estas alturas con mi apellido de rancio abolengo (Mesa) no haya tramitado mi ciudadanía sefardí europea…

Que tomar café normal ya no basta. Ahora necesito café con hongos fermentados por monjes tibetanos o shaolines neurodivergentes, o que venga de granos que hayan sigo cagados por algún animalito selvático sudamericano (café de coatí).

Que existe una rutina matutina de 19 pasos para evitar la inflamación espiritual (y del colon por ahí derecho).

Que debería “manifestar abundancia” pero también “soltar el apego al resultado” y “desapegarme a mis bienes materiales” (ya con tener que declarar impuestos es suficiente para trabajar el desapego…), lo que me suena como la versión mística y psicoespiritual del cielo trabajando gratis o trabajar gratis para el cielo… ¡Ay, ya ni sé…!

Que los hijos de un montón de gente tienen una forma de autismo… y el mío no… lo cual me hace un papá menos empático…

Que todo el mundo tiene TDAH, narcisismo, apego evitativo, trauma complejo y además una cuenta de Instagram para contarlo.

Que alguna de mis amigas se metió con un tóxico narcisista (el mismo con el que ella, desde luego, eligió salir… nadie la estaba obligando) y ahora quiere vengarse del pobre payaso…

Que debo desintoxicarme: del azúcar, del gluten, de la dopamina, de las pantallas, de la gente tóxica (y narcisista), de mercurio retrógrado, y probablemente también del oxígeno, y de la vida en general, porque ya vivir es tóxico… y hasta de mí mismo (a) me tengo que desintoxicar porque de alguna forma soy la toxicidad que camina…

Que leer libros ya no sirve si no hago un carrusel, un resumen explicativo (ojalá hecho con NotebookLM) y un post (ojalá en vídeo) resumiéndolos en “3 aprendizajes que cambiaron mi mindset”.

Que necesito construir “múltiples fuentes de ingreso”. Porque tener una sola fuente de ansiedad y auto-explotación ya quedó obsoleto. (Pero sí, hay que tener varias fuentes de ingreso… no lo discuto)

Que cada semana aparece alguien explicando que absolutamente TODO lo que he hecho hasta hoy estaba mal: respirar, caminar, comer fruta (que por esto de la fructosa y el exceso de fibra…), sentarme, pararme, pensar, bobear, ir al baño, orinar de pie (por la próstata), usar zapatos, tomar agua, pestañear y toser… entre otras cosas más…

Que debo preocuparme urgentemente por un conflicto geopolítico (ojalá ondeando una bandera que no entiendo como símbolo) sobre el cual no tengo control, comprensión ni neutralidad intelectual o emocional suficiente para procesar o poner en contexto… y que, si no “protesto y alzo mi voz”, entonces soy un fascista, esclavo del sistema y el establecimiento, “paraco”, “ultraderechas”, patriarcal y misógino…

Que si no viajo constantemente, mi vida carece de propósito y valor porque “ya no acumulo experiencias”. Porque el capitalismo descubrió que una crisis existencial se ve mejor desde la ventanilla de un avión y publicando fotos sonriendo desde algún lugar atestado de gente que estorba, patea y no para de hacer ruido.

Que ahora “poner límites” es un imperativo que significa abandonar cualquier interacción humana que produzca más de 0,7 segundos de incomodidad o atisbo de conflicto.

Que debería amarme tal como soy… así no me aguante y así no tenga ni puta de idea de quién soy en realidad… amarme como el misterio incomprendido…

Después de pasar dos horas scrolliando en Instagram, entendí que necesito:

  • Emprender y hacerme rico,
  • Sanar, sanarme y sanar 80 generaciones atrás,
  • Invertir (y hacer más rico),
  • Ayunar, tener mal aliento y mal sabor de boca,
  • Manifestar mientras medito y hago yoga,
  • hacer networking,
  • optimizar mi microbiota,
  • comprar una propiedad en Dubái,
  • aprender IA infinitamente,
  • dejar el café, volver al café,
  • regular mi sistema nervioso,
  • y seguramente abrir un podcast (abandonar este blog que ya nadie lee).
  • Monetizarme a mí mismo

¿Cuánto de razón hay ahí? No dejo de pensar… alguna tendrá. Así que decidí hacer algo radical: escribí esto, me divertí haciéndolo, usé la IA para que juzgara mi texto, almorcé y luego me puse a leer otro rato… justo un libro que jamás me recomendaría nadie en Instagram.

🤢

Tus comentarios le dan vida al sitio:

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.