Seis espejismos fundamentales de la vida laboral

Tal vez me vaya a pegar un tiro en el pie con esta entrada por lo incendiaria e “izquierdópata” que pueda parecer, pero me inspira más la mezcla de desazón y aburrimiento que experimentan algunos de mis clientes y que traen en sus sesiones porque se sienten atrapados en un mundo que habitan nada más por necesidad y miedo.

Acá hago un breve resumen de algunos de los espejismos más comunes en los que creemos cuando somos empleados y que algunos empleadores también nos quieren hacer creer.

¿Qué es un espejismo?: Según la RAE, es una Ilusión óptica debida a la reflexión total de la luz cuando atraviesa capas de aire de densidad distinta, lo cual hace que los objetos lejanos den una imagen más cercana e invertida. Bajo esta comprensión, es fácil entender que el mundo del trabajo está lleno de espejismos.

1. Las compañías no son “centros de bienestar”:  desde luego, las empresas pueden generar algunas formas de “calidad de vida” (well being) a sus colaboradores, pero es una decisión, no una obligación. Ninguna compañía existe para eso, lo hacen como un “plus” y normalmente atado a la posibilidad económica de hacerlo y al impacto en la productividad. Es sencillo: la gente contenta produce más y mejor, eso está probado y medido.

Las empresas existen para producir ganancias y sostenerse en el tiempo a través de ese ejercicio. Si no hay ganancias, posiblemente haya poco margen para sostener “acciones de bienestar”. Lo mismo al revés, de nada nos sirve “tener bienestar” cuando la compañía “hace aguas” y se está yendo a pique… puede terminar pareciéndose a la orquesta del Titanic.

2. Tu trabajo no es tu vida, es solo trabajo: es un juego peligroso definirse a sí mismo (a) a través del trabajo y de lo que hacemos porque terminamos asumiendo un personaje. Igualmente, el día que ese trabajo termine abruptamente por la razón que sea, el costo emocional, económico y social en nuestras vidas puede ser devastador (lo he presenciado muchas veces).

Tal vez no te des cuenta de ello, pero lo veo mucho en gente cuyo único tema es el trabajo. La escena es más o menos esta: nos encontramos, vamos a tomar algo y la conversación comienza con una larga historia, con “el chorro mareador” de los predicamentos y los payasos en el trabajo, lo aburrido y lo gratificante de lo que hacen, el o la jefe insoportable, en fin… cae de todo y la conversación se alarga. Cuando ya se agota el tema, ¡zas!, ya no tienen nada más de qué hablar… con suerte hablan de los hijos y de lo que la niñera hace con ellos, de las dificultades logísticas de su cuidado cuando van a trabajar, del gato o el perro y otras cosas por el estilo.

En resumen, la vida se restringe casi que solo a eso, al mundo del trabajo, no tienen nada más, solo el ruido de esa carreta vacía a la que llaman empleo, que creen que es todo lo relevante y que merece atención. Hay un mundo más allá del trabajo, nos han vendido muchas historias alrededor de la idea del “compromiso”, la lealtad con la empresa, el engagement y cosas de esas, que no son reales y que en la práctica son difíciles de sostener.

¿Te imaginas un mundo donde todos lucháramos por ser y hacer lo que nos permite expresarnos siendo libres? Seguro que si lees esto, quizás pase por tu mente ese plan de artes, culinaria, escritura, cuidado de animales, obras sociales y todo eso que muy dentro de ti anhelas… invierte tiempo en eso, no lo dejes de lado ni lo pospongas esperando tu borrosa jubilación, ahora es ya. ¡Quién quita que haciéndolo encuentres tu camino, así tengas que pagar un costo por ello!

3. Tu empresa y tus compañeros no son tu familia: en el mejor de los casos, en la bienvenida e inducción (onboarding) es muy factible que salte la frase: “acá somos una familia” o “bienvenido (a) a esta gran familia”. Personalmente siempre me ha rastrillado eso, porque cuando lo he pensado no veo ningún punto de comparación…

Mi familia, y creo que la mayoría de familias, está lejos de ser perfecta, idílica y ejemplar. Sin embargo, cuando nos la hemos pasado mal, cuando mi papá se quedó sin trabajo hace unos años y el dinero empezó a escasear, jamás lo oí decir: “bien, tenemos que hacer un recorte, entonces hijos, se tendrán que ir de la casa porque ya no los podemos mantener”. En esa situación buscamos ahorros, mantuvimos lo básico, hasta que la situación dio la vuelta… seguimos juntos y unidos salimos adelante.

En nuestras familias, si hay un mínimo de afecto, podemos sentirnos acogidos, protegidos y soportados (desde luego hay excepciones… también hay familias que te “despiden”, pero eso es la desviación), incluso al hijo calavera o a la oveja negra se le hacen concesiones; lo contrario se vive en la mayoría de empresas.

4. Ningún empleo es estable: Eres [muy] fácil de reemplazar, recuerda eso siempre. Nos guste o no, cuando somos empleados somos un recurso, una pieza en un entramado de funciones con un costo determinado por la contribución esperada que tenemos. Por ejemplo, cuando las cosas cambian por una fusión o adquisición (M&A), la implementación de una nueva tecnología o la eliminación de un área o proceso, es posible que sobres y te tengas que ir porque te vuelves insostenible [e innecesario].

Hoy estás, mañana quién sabe, especialmente en el dinámico mundo de hoy. Esto debería hacernos pensar en lo necesario que es mantener nuestra red de contactos fuerte y en crecimiento, en la importancia de la preparación permanente, en la búsqueda de inversiones, en la utilidad de mantener el endeudamiento lo más bajo posible y, en general, evitar llenarnos de obligaciones económicas de mediano y largo plazo.

Por desgracia, el sistema nos educó precisamente para lo contrario: para llenarnos de obligaciones de largo plazo que nos terminan atrapando en el mundo laboral de un modo “inescapable”. Creo que las nuevas generaciones que llegan al escenario laboral [forzosamente] están entendiendo esto y adaptándose a esta realidad.

5. Eres “bueno” si das la “milla extra”: yo he sido uno de esos acostumbrado a dar siempre la milla extra, pero si algo aprendí es a darla a mi favor. ¿Cómo es esto? Daba más de lo que sabía que luego me iba a redituar de alguna forma porque mostraba una habilidad mía, me obligaba a aprender algo nuevo, me hacía reconocible por lo que podría hacer, etc.; si no era de ese modo, sencillamente no hacía más, cumplía de la mejor forma posible con el mínimo necesario, pero ya.

De otro modo, “dar la milla extra” será una ecuación desigual, porque muchas veces das y no recibes nada a cambio, por el contrario, recibes más trabajo gracias a tu “buena disposición” y quizás tu “ascenso” se posponga porque si estás bajo la tutela de un jefe canalla, no querrá que se le vaya su maquinita de hacer trabajo, ¿te suena familiar? Desde luego, puedes dar la milla extra, pero siempre pensando en tu beneficio o en un beneficio mayor y trascendente para otros, es solo cuestión de criterio. Piénsalo, haz las cosas lo mejor posible, pero nada más.

6. Hay gente con poder, pero no “todopoderosa”: las compañías se llenan de “reyecitos” y “reinecitas” con un miligramo de poder sobre otros. También he conocido gente que desarrolla pánico ante estos seres… pero en realidad no es un pánico a la persona, sino a lo que esta puede hacer y a la consecuencia que esto traiga… el descubrimiento de fondo es el miedo a “que me despidan y me quede sin dinero”.

Así de simple, en eso se resume todo, al “modo superveniencia”, al miedo de “cómo sobreviviré”. Este pánico termina enjaulando a las personas en empleos y empresas que detestan, especialmente en un país con altas tasas de desempleo como el mío.

Hay que emprender acción en ese sentido, antes que darle más y más poder a estos seres; te vas o te quedas, pero es imperativo tener un plan… en cualquier caso, es mayor el riesgo de quedarse y morirse en ese desierto, dejar pasar el tiempo y luego cuando ya no haya chance de nada, mirar atrás y arrepentirse.

Para finalizar, el mundo del trabajo en sus complejidades y retos es quizás uno de los mayores ambientes de aprendizaje y experimentación que podamos afrontar los seres humanos en este plano y nivel de consciencia. Aparte de la vida familiar y en pareja, trabajar con otros para producir y hacer cosas nos reta desde adentro, el fondo está en qué tan conscientes lo hacemos y desde cuál observador nos ubicamos para ver la escena en esa permanente obra de teatro que es tan consciente e inconsciente como tú decidas que sea.

Crédito de la imagen aquí

🤦‍♂️🤦‍♀️

4 comentarios en “Seis espejismos fundamentales de la vida laboral

  1. Avatar de elrefugiodelasceta elrefugiodelasceta

    Vaya! Otra de las cosas que agotan a parte de lo mencionado cuyo foco se centra en producir es precisamente haber sido educados en la productividad. El resultado es lo importante y no disfrutar del camino. ¿Cómo disfrutar del camino si todo es un no parar hasta el agotamiento? Perdemos nuestro poder porque se lo otorgamos a esos seres con poder que, en algún momento, creemos todopoderosos porque nos atamos la soga al cuello con hipotecas y demás. Nos convertimos voluntariamente en siervos del sistema porque nos dejamos acotar las miras. La pérdida del disfrute, la falta de comunión, la utilidad constante nos hacen perder la esencia.

    Le gusta a 1 persona

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    De acuerdo contigo Paulo.Se tenía que decir y se dijo, como le escribe un famoso meme. Necesitamos enfrentar con valentía estos espejismos que sostienen muchas de las prácticas organizacionales y de las cuales, en muchos casos, es gestión Humana como área y como proceso, quien las diseña y defiende.

    Le gusta a 1 persona

Replica a Mantenlo Simple Cancelar la respuesta

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.