Ya son diez años…

Para cuando inició este blog, no me movía más que el interés y deseo de hacer públicas algunas notas que tenía por ahí y que creía que podrían ser de utilidad a otras personas.

Escribir un blog no es solo “animarse” a publicar y ya está. También tiene sus trucos y bemoles en el estilo, la forma de armar los escritos y administrar el sitio. Aunque de “dientes para afuera” digas que no te importa el tráfico y que lo único que quieres es escribir y publicar, si te animas a subirlo a la red es porque esperas que de un modo u otro haya más personas que lo lean y que esto que dices conduzca a algún tipo de acción. Por eso me detendré a conversar sobre lo que han sido estos primeros diez años.

El racional

¿Por qué empecé a escribir? El quince (15) de septiembre de 2013 inició este blog. En realidad, me gusta escribir desde que tenía unos diez años. En esa época usaba un cuaderno… a lo largo de la adolescencia tuve varios cuadernos y escribir siempre me sirvió como mecanismo para poner en orden la realidad que afrontaba, especialmente considerando la aparente soledad de toda esa turbulencia juvenil.

Siempre se necesita dejar que el alma se exprese porque se rumia mejor lo que se escribe que lo que se dice hablando. El blog llegó en una época de mi vida donde me estaba cuestionando muchas cosas sobre lo compleja que era mi vida; me tardé mucho en empezar y decidirme a escribir, porque ni siquiera sabía ni entendía para qué es un blog, cómo se operaba y qué objeto podría tener. Cuando lo hice, y una vez vencí el pánico escénico que reporta publicar, empecé a poner en la web lo que pienso y siento del mundo.

El emocional

Veo con mucho asombro todo lo que he publicado hasta aquí. Todo lo que está en este lugar es una confesión personal en la mayoría de casos. He procurado ser tan genuino como pueda. Ha habido años con poca producción y otros muy prolijos; sin embargo, el tráfico poco habla de eso, porque cuando miro las cifras es complicado establecer correlaciones. Muchas veces la falta de publicación se compensa con el tráfico que generan publicaciones anteriores, incluso algunas que por razones misteriosas no sé si se vuelven virales o alguien las postea en alguna parte, pero súbitamente traen y traen lectores o nuevos seguidores.

Cuando las emociones han estado por el piso, el estado de ánimo no me deja y la noche oscura del alma gobierna mi mundo, prácticamente no ha salido nada. Quizás esto contradiga lo que dije al principio, pero en realidad escribir requiere de mucha energía y de un intelecto lúcido… y sin batería en el alma, es difícil materializar escritos o cualquier cosa de esta índole.

También ha habido épocas en las que he considerado seriamente borrar el blog de un plumazo, pero una parte de mi no me ha dejado. No sé si es la que me recuerda que “ya pagué por el dominio y el punteo en WordPress” o la otra que me reconecta con el sagrado propósito que tiene tocar las vidas de los dos o tres seres arriesgados que llegan a leer mis escritos… y cuando me viene este último pensamiento, “milagrosamente” alguien comenta o le da “me gusta” a alguna entrada. Así es, como si alguna clase de fuerza que desconozco me calmara y me mantuviera por este camino.

Escribir me ha servido notablemente para resignificar muchas cosas o para detenerme a pensar sobre algunas, para rumiar conscientemente y evitar la tendencia a pasar de largo por cosas que me rondan la cabeza. Me he dado algunas libertades temáticas… desde hablar de fallas de funcionamiento en Windows 10 hasta del viaje arquetípico que representa el Tarot. Esto contradice todos los principios de diseño de un blog que dicen que “debería haber una línea de contenido definida” (…). ¡Y qué le vamos a hacer! Me gusta la vida humana y sus enredos, por muy detestables que parezcan a ratos.

La celebración

No hice rifas ni le puse pompa a nada en redes sociales. Me gusta ser como ese pequeño restaurante reservado que está a final de la calle y por el que se entra a través de una pequeña puerta, pero al que los comensales van convencidos de que encuentran lo que les gusta y de buena calidad. Como siempre, no todos los platos son un manjar, pero me he comprometido en todo este tiempo a no dejar mentes indiferentes.

Entre mi círculo de amigos, familiares y conocidos, solo sé de un buen amigo que tiene un blog, pero de resto nadie se ha animado a esta aventura. ¿Estamos en vías de extinción los “escritores” y blogueros? Con cada youtuber que veo brotar por ahí me temo que así es. Con cada ensayo creado usando ChatGPT, sí que lo creo.

Posiblemente estamos llegando a un tiempo nuevo… quizás podamos entregar parte de nuestra creatividad a los robots y a las inteligencias artificiales, pero no nuestras experiencias y las impresiones emocionales e intelectuales que dejan, sus símbolos y significados, los matices y aristas que llevan. Tal vez sea retador lo que nos queda por escribir de aquí en adelante… y también perder el miedo a la exposición… hay muchos miedos que aun quedan por vencer… pero también es enorme la lista de los vencidos.

Gracias por pasarte por aquí, gracias por leerme y por seguir este blog. Si de algo te ha servido, me alegra mucho que así sea… y si no, espero que en algún momento lo haga. No me detendré, no sé cuántos años más quedan de acá en adelante… podrán ser días, meses… nada está escrito, eso lo hace más interesante… el sentido de la vida a través de su misterio.

Hasta antes de publicar esta entrada, iban 399 publicaciones

Notas:

1. Sin proponérmelo, esta es justo la entrada cuatrocientos (400) que publicaré… ¡Justo la 400! ¿Cóincidencia?

2. Ya es tiempo de cambiar la plantilla del blog… la que tiene ya muestra algunos aires de “obsolenscencia”. Cambiará.

3. Vienen contenidos nuevos… algunos más esotéricos, más íntimos y más basados en narraciones. Ya veremos el efecto que tenga este giro.

8 comentarios en “Ya son diez años…

  1. Avatar de Desconocido Anónimo

    Felicidades querido amigo tú tienes una década yo ya voy por 23 años con mi blog principal (escribo en otro al estar en periodo de reflexión de minimalismo como explico en esta entrada): https://tribunaavalon.blogspot.com/2022/04/reflexiones-sobre-las-idolatrias.html
    Me han pasado multitud de cosas las cuento obviamente en el blog, yo te comprendo perfectamente lo especial que es escribir con la calidad que tú lo haces, asumo al 100% lo que cuentas en tu entrada y te felicito por esos 10 años de cumple bloguero.
    Un abrazo
    Alberto Antonio «Ávalon»

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