La guerra del arte (The war of art) de Steven Pressfield

Breve reseña e impresiones

La llegada de este libro fue un caso extraño. Alguna fuerza más allá de este mundo quería que le dedicara tiempo a recibir su mensaje. Esa noche de insomnio me puse a buscar libros electrónicos que me interesaban… un libro iba llevando a otro y así sucesivamente hasta que, sin buscarlo, apareció este: “The War of Art: Break Through the Blocks and Win Your Inner Creative Battles” de Steven Pressfield (La guerra del arte) Fue así como en unas tres horas me lo leí y al terminar de hacerlo comprendí el propósito que tenía. Te comparto esta breve reseña.

La resistencia

La clave que da vida al mensaje del libro es precisamente esta: La resistencia. Resistirnos es el acto más común que, según el autor, nos impide avanzar hacia eso que nos proponemos o a convertirnos en quienes somos realmente. ¿Qué es la resistencia? Veamos un ejemplo simple: “Escribir no es la parte difícil. Lo difícil es sentarse a escribir. Lo que nos detiene es la resistencia”.

La resistencia es el bloqueo interior, el saboteador, esa voz que nos da miles de razones e ilusiones para no embarcarnos en nuestro verdadero ideal. La resistencia tiene varios ámbitos de manifestación: en el arte, los emprendimientos, la vocación – propósito de vida, las dietas, la actividad física, superar o adquirir un hábito, asumir una posición ética, tomar una decisión radical, contraer un compromiso profundo o encarar la adversidad.

La resistencia es una vivencia negativa con efectos prácticos; es fundamentalmente un fenómeno psicológico y por ende, totalmente interna.  Podemos tener obstáculos y atranques en el exterior, pero la resistencia es siempre “un enemigo interno”. La resistencia es insidiosa y se hará sentir con ese diálogo saboteador, que te auto–minimiza y te ataca sin piedad; con quienes solemos ser más despiadados es con nosotros mismos.

Pressfield nos entrega esta regla: “Mientras más importante sea un llamado para la evolución de nuestra alma, mayor será la Resistencia que sentiremos para llevarla a cabo”. La resistencia se alimenta de miedo; si domamos nuestro miedo, derrotamos la resistencia.

Debemos tener en cuenta que la resistencia siempre se hace más fuerte cuanto más cerca estemos de la meta, porque tiene vida propia y sabe que una vez que estemos en estado de flujo la derrotaremos por completo. La resistencia, como cualquier fuerza, hará todo lo posible por mantenerse.

Los síntomas de la resistencia son fáciles de ver: la postergación (procrastinación, este es el peor de todos los síntomas), el “escapismo”, desviarnos en problemas innecesarios, dejarnos seducir por las resistencias de otras personas, el drama personal (esquezofrenia y auto–justificación), la victimización, el consumo de drogas o alcohol, entre otros.

¿Cómo se siente la resistencia?: “Primero, infelicidad. Nos sentimos terribles. Una miseria de bajo nivel se apodera de todo. Estamos aburridos, nos sentimos inquietos. No podemos sentir satisfacción. Hay sentimientos de culpa, pero no podemos identificar la causa. Queremos regresar a la cama; queremos pararnos e ir de fiesta. Sentimos que no somos amados y que somos incapaces de serlo. Nos sentimos repugnantes. Odiamos nuestra vida. Nos odiamos a nosotros mismos”.

La resistencia es una manifestación de nuestras sombras psicológicas y es fácil verla proyectada sobre otros. Cuando percibimos que alguien vence su resistencia y empezamos a criticarle por eso, es la voz de nuestra propia resistencia haciéndose ver y siendo puesta sobre los demás. Un fenómeno similar ocurre cuando dudamos de nosotros mismos; ahí también aflora la resistencia: de lo que más dudamos, es quizás de lo que más nos resistimos.

“La Resistencia se experimenta como miedo; el nivel de miedo que experimentemos equivale al nivel de Resistencia. Por lo tanto, mientras más miedo sintamos acerca de cierto proyecto, más certeza debemos tener de que ese proyecto es importante para nosotros y el crecimiento de nuestra alma. Es por eso que sentimos tanta Resistencia. Si no fuera importante para nosotros no sentiríamos Resistencia en lo absoluto”.

Cómo combatir la resistencia

El autor diferencia entre “amateurs” y “profesionales”. Un amateur es alguien que hace algo por gusto, por entretenimiento, para divertirse y matar el tiempo. Un profesional es quien hace algo y pone la vida en ello, porque eso que hace es la fuente de su supervivencia misma. “La resistencia odia cuando nos convertimos en profesionales”. El profesional es quien se sienta y hace su trabajo, sin excusas ni dilaciones.

“El profesional, aunque acepta dinero, hace su trabajo por amor. Tiene que amarlo. De otra manera no dedicaría su vida a él”. La resistencia se asienta en el ego y en el sentido de identidad que reforzamos para sentirnos aprobados por los demás; por eso cuando aspiramos a caminar nuestro propio camino nos damos cuenta de que nos aislamos temporalmente.

A la resistencia le encanta las comparaciones para destruirnos y mostrarnos lo “limitados” e “incompetentes” que podemos ser. Superar a las “divas” y “rockstars” es complejo, toma tiempo. Por eso el profesional es alguien de carrera larga que comprende que esos “rockstars” hicieron lo mismo para llegar ahí y que no hay que superarlos ni competir con ellos porque decidieron ser únicos, porque ellos ya vencieron su resistencia (exceptuando aquellos que se hunden en los vicios… ese es otro asunto).

“El amateur cree que primero debe vencer al miedo; luego podrá hacer su trabajo. El profesional sabe que el miedo nunca puede ser vencido. Él sabe que no existe tal cosa como un guerrero sin miedo, o un artista sin pavor”. La resistencia, aunque esté vencida, no dejará de ponernos trampas o de tentarnos para volver a caer en ella; por eso el profesional está preparado para lidiar, en adelante, con su propio sabotaje. Su meta no es la “victoria”, sino mantenerse a sí mismo en pie pese a la resistencia.

Un profesional sabe pedir ayuda que le facilite suplir sus propias limitaciones. Está tan comprometido con lo que hace que comprende que de nada le sirve distraerse, no tiene que saberlo todo, pero sí rodearse de otros profesionales.

Más allá de la resistencia

La tercera parte del libro es tan mística e inspiradora como tú la quieras asimilar; también puede “chocarte” o parecerte poco racional; será tu asunto juzgarlo, por lo menos a mí me encantó. Ni siquiera me atrevo resumir o reseñar este apartado, más allá de algunas citas que me calaron profundo… Acá la idea clave es que hay aliados espirituales más allá de nuestra comprensión (musas y ángeles…). No haré “spoiler” para quienes se decidan a leer el libro, pero en todo caso esta parte por sí misma es quizás la conclusión de lo que fluye en el proceso creativo al vencer la resistencia.

“La resistencia se alimenta del miedo. Nosotros experimentamos la resistencia como miedo. ¿Pero miedo de qué?: Miedo de las consecuencias de seguir a nuestro corazón. Miedo de caer en bancarrota, miedo a la pobreza, miedo a la falta de solvencia. Miedo de parecer abusivo cuando estamos tratando de valernos por nosotros mismos, miedo de tener que someternos a otros cuando nos rendimos y tenemos que regresar arrastrando a dónde empezamos. Miedo de ser egoísta, o de ser esposas miserables o esposos infieles; miedo de no ser capaces de proveer por nuestras familias, o de sacrificar sus sueños por los nuestros. Miedo de traicionar a nuestra raza, nuestro barrio, nuestros amigos. Miedo de fracasar. Miedo de hacer el ridículo. Miedo de desperdiciar la educación, el entrenamiento, la preparación que aquellos seres amados sacrificaron tanto para darnos, que nosotros mismos hemos trabajado tanto para conseguir. Miedo de lanzarnos al vacío, o de lanzarnos más allá de lo que debíamos; miedo de pasar un punto de no retorno, más allá del cuál no podremos retractarnos, o regresar, o renunciar y tendremos que vivir el resto de nuestras vidas con esa mala decisión. Miedo de volvernos locos. Miedo a la demencia. Miedo a la muerte”.

Hoy día estamos rodeados de una cantidad industrial de fraudes, de gente que se hace rica, poderosa y famosa siéndolo. Por eso, hablar de convertirse en un artista profesional suena tan utópico y genera risas con cierto dejo de lástima. Estamos esclavizados por la tiranía del único ideal de éxito que culturalmente hemos forjado: el éxito social y económico. Los éxitos del alma no se exhiben, no rentan, no facturan, por eso se desdeñan… pero recordemos que son las proyecciones de la resistencia ajena las que se hunden en esa actitud. ¿No entiendes nada de este párrafo? Lee el libro.

Cierro esta entrada con una frase que me encantó: “El fraude es condescendiente con su audiencia. Piensa que es superior a ellos. La verdad es que está atemorizado por ellos o, mejor dicho, tiene miedo de ser auténtico en frente de ellos, asustado de escribir lo que realmente piensa o siente, lo que él mismo considera interesante. Tiene miedo de que su libro no venda. Así que trata de anticiparse lo que el mercado quiere, y es lo que ofrece”.

Hace mucho que dejé de creer en las casualidades. Todo ocurre por algo, por razones inmediatas u otras que exceden nuestra comprensión. Este libro llegó a mí porque ya no tengo más tiempo, porque me tengo que hacer cargo de trascender mis resistencias y avanzar en mi camino, en profundizar mi territorio. Si leíste esto hasta el final y si la curiosidad te puede, es porque quizás tu Yo Superior, tus ángeles y musas hicieron lo mismo contigo a través mío, yo fui el canal.

Que te aproveche la lectura y ojalá dejes tu comentario contándonos qué se movió en ti y de qué te das cuenta.

Si deseas leer una copia del libro, puedes encontrarlo en la sección de libros gratis

🤓

😇

Tus comentarios le dan vida al sitio:

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.