Soy espejo y sombra

El espejo no miente y la sombra nunca se aleja

Ojalá pudiéramos tener plena consciencia del valor de cada encuentro, de lo que eso nos mostrará, de lo lejano que se verá cada momento una vez que volvamos a repasarlo. Vivimos desconectados de la idea de saber a quién tenemos al lado, damos por sentado muchas cosas y nos obsesiona más el hecho de tener respuestas ahora mismo que el milagro de comprender cada descubrimiento, cada misterio que se revela con cada momento que compartimos juntos.

Las relaciones serían más simples si comprendiéramos los propósitos de maestría que encierran. Eso no es más que el hecho de que tú y yo, estando juntos, nos enseñamos cosas, nos mostramos un mundo que es conocido y a la vez nuevo. Estamos juntos porque eres mi espejo: en ti veo mis luces y sombras, mis miserias y victorias, mis aciertos y desaciertos, la caricatura de todas mis inseguridades presentes, pasadas y futuras.

Entonces tú te pones esa máscara que no entiendo y te escondes detrás de ella. Yo hago lo mismo y al final nos perdemos en ellas. Tú no sabes quién eres y yo también me olvido de ser. Puede que ahora pienses ¿Y a qué viene todo esto? Y yo te digo: ¿Acaso no te suena familiar? Piensa en todas tus relaciones, en lo haces con la mayoría de la gente con la que te encuentras, a los que llamas familia, pareja, hijos, amigos, compañeros, conocidos, extraños. Siempre les estás diciendo algo, lo que sea, pero mientras te miren les estás dando un mensaje con tu máscara.

¿Qué es todo aquello que quieres decirles? ¿Cómo quieres que te vean? ¿Cómo quieres que yo te vea? ¿Importan tanto eso? Muchas veces quisiera saber cómo te ves cuando te quitas esa máscara, qué es lo que tanto escondes, qué es aquello a lo que tanto le temes. Puede ser que no te sientas adecuada, completa, suficiente, merecedora, competente ¿Y quién determina eso? ¿Cuál es la vara con la que te estás midiendo? Quizás crees que eres un “fraude que camina”… créeme, conozco bien ese lugar.

Son muchas preguntas juntas, lo sabemos. Ahora mismo quieres hacer algo para que se te quite esa sensación del corazón, pero la sigues alimentando con todo eso que piensas y dices… te estás tragando el cuento entero y es ahí donde te pierdes, en ese cuento que te cuentas. Mira “los y las” maestros (as) que tienes a tu alrededor, mira lo que te enseñan, lo que nos enseñan a los dos.

A ti te falta humildad, a mí también a ratos, pero te va a servir entregarte a las enseñanzas, te va a servir entender que si te quedas en silencio toda esa gente que tienes alrededor, incluyéndome, tiene algo para decirte, cosas qué mostrarte, todos juntos tienen un montón de material para confrontarte.

El conflicto primero es con nosotros mismos. Quizás a esta altura, si es que sigues leyendo, te preguntarás qué haces con esto que lees, te preguntas qué sigue ahora. Esperabas una receta y no te la voy a dar porque confío plenamente en tu inteligencia y en tu capacidad para encontrar tus propias respuestas y resolver los dilemas de tu propia vida. Has buscado demasiado afuera, cierra los ojos y mírate al espejo, en esa penumbra verás tu sombras que no te dejan hasta que les pongas luz y reflejes otras cosas que sigues sin ver.

🙂

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