El bote vacío

“Un monje decide meditar solo, lejos de su monasterio. Navega con su bote hasta la mitad del lago, lo deja ahí, cierra sus ojos y comienza su meditación. Después de unas pocas horas de silencio sin interrumpir, él siente el bache de otro bote colisionando con su bote. Con sus ojos aún cerrados, siente su enojo subiendo y al momento que abre sus ojos está a punto de gritarle al botero que se había atrevido a interrumpir su meditación.

Para cuando abre sus ojos, ve un bote solitario que probablemente se desató y flotó al medio del lago. En ese momento, el monje logra su auto-realización y entiende que la rabia está dentro de sí mismo; solo necesita el bache de un objeto externo para provocarla y hacer que salga de él. De ahí en adelante, cada vez que él se enfrenta con alguien que le irrita o le produce rabia, se recuerda a sí mismo: la otra persona es solamente un bote vacío. La rabia está en mi”.

 

Crédito de la imagen aquí

🙂

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