El camino de menor resistencia

rio-fluir
Estrecho del Río Magdalena – Sur de Colombia

Revisando notas viejas de un programa de formación en el que participé, decía que: “Irse por el camino de menor resistencia es nocivo para la innovación y para operar cambios en general”. Creo que la cosa puede ser cierta para unas cosas y para otras no. Veamos por qué.

La naturaleza está diseñada así

Conceptualmente he observado cierta tendencia a desdeñar del “camino de menor resistencia” y confundirlo con “el camino más fácil”, además de que en cierto modo se le ve como algo incorrecto que la gente no debería hacer.

El error probablemente pueda estar ahí: creer que “no-resistirse” es buscar las cosas fácil. La naturaleza está diseñada para ser simple en sí misma. La electricidad circula por donde menos resistencia encuentra, el agua fluye por donde sea más sencillo, la hierba brota casi sin esfuerzo desde el suelo fértil. No sé si sea la promesa de llegar al cielo a punta de sufrimiento la que nos ha hecho creer que hacer las cosas sencillas fuera una especie de pecado o de “facilismo”.

Resistencia

¿A qué nos resistimos? ¿Con qué estamos dejando de fluir? La resistencia es la incapacidad de aceptar. Nos vemos envueltos constantemente en esa sensación y eso nos genera frustración, dolor y más sufrimiento. Pero como hacernos las cosas más simples y más fáciles es “flojera” y “Facilismo” entonces nos aguantamos lo que sea. Si algo te molesta ¿Por qué no lo sueltas? ¿Por qué te resistes a cambiarlo?

Volviendo al ejemplo del agua de un río que fluye, cuando se encuentra una roca o un obstáculo, simplemente lo supera y corre por otro lado. ¿Qué pasa si no puede vadearlo? Pues simplemente se estanca… pero el problema es que si se estanca terminará por desbordarse y genera una avalancha… todo lo que se le había resistido al agua ya no tiene cómo hacerlo y el agua en sí misma elimina cualquier resistencia: en síntesis, tarde o temprano, con o sin fuerza, el agua toma el camino de menor resistencia.

Carl Jung decía: “A lo que te resistes persiste”. Funcionamos igual que el agua. Si nos resistimos a algo eso no se va y más bien se estanca hasta que se desborda en nosotros, por eso es mejor dejar fluir lo que nos compone, lo que nos pasa, por difícil que pueda parecer. Es un maravilloso camino para que florezca la simplicidad dentro de nosotros y por ende en nuestras vidas.

Obediencia

 Solo los peces muertos nadan a favor de la corriente

Aquí viene otro dilema: ¿Entonces nos abandonamos a la corriente? Recordemos que la que no se resiste es el agua porque su propósito es llegar al mar bajando desde la montaña. Pero ¿Y qué hay nosotros? ¿Cuál es nuestra corriente en realidad? Aunque este ejemplo pareciera ir en contra de la intuición en realidad es nuestra más del “camino de menor resistencia”: el pez, que pareciera hacer un esfuerzo enorme, en realidad está nadando hacia donde hay menor resistencia de la corriente para poder desovar y garantizar que sus crías broten con facilidad y luego, casi sin esfuerzo, puedan nadar aguas abajo. El propósito del pez es mantener su especie, reproducirse. El esfuerzo lo hace el “fuerte” pez adulto, para que los pequeños no tengan que hacerlo: el camino de menor resistencia.

peces muertos

Vuelvo a la frase que me encontré en las notas. El camino de menor resistencia facilita que las ideas lleguen; dejar que las ideas fluyan naturalmente sin ponerles obstáculos ni filtrarlas, simplemente dejarlas aparecer; en ese momento cualquier innovación puede manifestarse. Por eso creo que la categórica frase en mis notas puede incluso estar errada ¿No crees?

 “He aprendido a no intentar convencer a nadie. El trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro”. (José Saramago)

No podemos detener las olas pero sí aprender a surfear

El camino de menor resistencia puede ser precisamente el camino para operar cambios. Si encuentras un obstáculo, un problema, un reto, te puedes resistir a que la vida no sea como quieres, o aceptarla como es (si corresponde), o decidirte a crear la vida que sí quieres, en cuyo caso así reduces o eliminas la resistencia. Podemos quejarnos porque hay olas en el mar y estas nos mecen, o simplemente aprender a surfear y aprovechar para divertirnos.

PlanesDecir que siempre somos paz y paciencia es complicado. Una cosa son los planes que haces y otra la forma como estos se dan. El camino de menor resistencia es “no pelear”, sino sentirnos a prueba y superar el obstáculo sin necesidad de pelear con él. Esto no es ser facilista, no se trata de escapar y salir corriendo, sino de hacernos cargo de fluir por donde se pueda de la mejor manera posible y ojalá la más simple.

 

 

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5 comentarios en “El camino de menor resistencia

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