Hemos sido educados para “hacer tareas”, no para materializar propósitos. Tal vez este sea el obstáculo que tenemos para planear y soñar. Cuando estábamos en la escuela el premio venía por cumplir, no por aprender. Este libreto se agarró de nosotros y lo seguimos replicando; por eso nos cuesta tanto preguntarnos para qué hacemos cosas …