Una cualidad que nos salvará a todos

Esta entrada no es para todo el mundo, es para una pequeña fracción de él. Mejor no pierdas el tiempo, cierra esto y sigue con tu vida normal. Parece que nunca antes en la historia había tantos humanos interesados en meterle los dedos a la boca a los demás humanos. Antes era el sacerdote, el soberano, el militar, dos o tres políticos, dos o tres filósofos, dos o tres escritores y pare de contar. El problema es que ahora hay muchos medios disponibles para esta tarea y una masa creciente de idiotas ávidos de ser guiados por otros idiotas y luchar por defender esas idioteces e incluso definirse a sí mismos (identificarse) a través de ellas.

¿Qué es «pensamiento crítico»? ¿Te has preguntado si tus ideas son tuyas o de quién?, ¿de dónde surgen?, ¿quién las puso ahí o cómo llegaron a tu cabeza? Crees en una cosa o en otra, defiendes un punto y sostienes otro, te vas por un camino o por otro… pero en cualquier caso crees que “tienes la razón”. Finalmente, ¿qué es tener la razón?, ¿cuál es la razón?, ¿quién dice tenerla y por qué?

El pensamiento crítico se convierte en un arma silenciosa para sobrevivir en estos tiempos y proteger la singularidad del alma. Pensar críticamente es una suma de habilidades que la escuela y la universidad no enseñan y a los políticos e “influencers” les estorba. Veamos de qué se compone:

1. Análisis / Evaluación: Analizar es en parte actitud y en parte acción. Analizar es enfocar la atención en llegar al fondo de las cosas, comprender su contexto, antecedentes, considerar los hechos, intenciones subyacentes, relaciones, etc. Cuando analizamos algo, lo tomamos en su totalidad y luego lo despiezamos para finalmente volverlo a integrar y evaluarlo, para saber qué es y qué no es, para descubrir sus límites e impactos.

Analizar requiere práctica, criterio, estudio, conocimiento. Por eso a la mayoría de la gente le da pereza, porque analizar implica pensar, porque es un trabajo dispendioso y decepcionante. El análisis brinda comprensión, abre la mente y nos obliga a no quedarnos con una única respuesta, incluso a sí sepamos que todavía queda más por descubrir.

La evaluación es un proceso que viene aparejado al análisis; lo que recogemos y comprendemos, lo juzgamos de un modo u otro para determinar su precisión, la fiabilidad de sus fuentes y las desviaciones o contextos alternativos que pueda tener; pero este también debe ser un proceso cuidadoso, desapasionado, de una profunda y permanente crítica porque también nos obliga a preguntarnos cuáles son nuestros propios supuestos, qué es lo que confesamos de nosotros mismos a través de esa evaluación.

Hoy la mayoría de la gente consume lo que cree que son análisis, razones y explicaciones sin filtrar, solo por una afinidad ciega con la que asumen que “están de acuerdo”, que “les gusta” (Like) o que “piensan como” tal o cual personaje, bajo tal o cual ideología. Es un estupendo caldo de cultivo para la demagogia, los “fake news” y los movimientos ideológicos.

Es comodísimo entregar a otro la responsabilidad por lo que pienso, porque analizar / evaluar por mi propia cuenta me empuja a hacerme responsable de las conclusiones a las que llego y las acciones que tomo.

2. Explicación / Interpretación: un análisis abierto y profundo es la base para explicar, inferir e interpretar. Mientras más corto sea nuestro análisis, más cortas serán nuestras explicaciones. Interpretar es comprender el significado subyacente de la información y considerar diferentes perspectivas y contextos. Inferir es sacar conclusiones basadas en la evidencia disponible y en el razonamiento lógico; por eso una “inferencia discreta” nunca es estática o definitiva, siempre queda en un cierto estado de latencia y movimiento temporal que nos obliga a ponerla a prueba hasta que lleguemos al fondo de su naturaleza cambiante.

¿Cómo hacerlo? Es sencillo: toma el hábito de revisar los hechos que sustentan lo que interpretas, preguntarte quién dice esto, en qué contexto lo dijo, cuáles pueden ser las fallas en su lógica o cómo podría verse si se abordara desde un punto de vista distinto. Pregúntate cuáles pueden ser los eventos o situaciones que aún no se han considerado, otros antecedentes, visiones alternativas, casos similares en otras culturas, momentos o países, posibles consecuencias no previstas… en fin, las posibilidades son ilimitadas.

Cuando te enfocas en buscar nuevas explicaciones empiezas a pensar por ti mismo (a). Integrar claramente los procesos de pensamiento y las conclusiones alcanzadas, mostrando cómo llegaste a ellas (así no se lo expliques a nadie), es el fundamento para ver el mundo según tus propios ojos, para pensar por ti mismo (a).

3. Creatividad / Generatividad: pensar críticamente nos permite generar nuevas ideas, soluciones o enfoques. Cuando no te quedas con una única explicación, sino que también exploras otros escenarios, es natural que en el proceso se te ocurran otras ideas o cursos de acción que antes no habías imaginado.

También es común que descubras la utilidad de abandonar antiguos cursos de acción o maneras aprendidas de hacer las cosas, o que te irriten respuestas del tipo: “eso llevamos años haciéndolo así, por qué habríamos de mejorarlo”. Igualmente, el juicio crítico creativo también te puede demostrar cuando un aparente cambio no es necesariamente una mejora o cuando la idea de alguien más es mejor que la tuya.

4. Autoevaluación / Metacognición: Autoevaluarte no es más que reflexionar sobre tu propio pensamiento (metacognición), revisar tus sesgos y corregirlos cuando corresponda. Es una tarea compleja porque nuestras creencias y sesgos nos dan una “definición” de quiénes somos, le dan un sentido de identidad al ego; sin eso cuesta vivir, nos hace perder “piso” y nos obliga a replantearnos nuestra verdadera identidad.

Identificarnos con derechista, feminista, izquierdista, machista, socialista, marxista, capitalista, etc., no importa la clasificación o ideología, nos aporta un libreto en el cual intentamos encajar porque nos da ideas sobre qué decir, cómo actuar y hasta cómo vestirnos. A veces el personaje se apodera tanto de nosotros que nos volvemos predecibles, los demás “ya esperan” que seamos de una determinada manera, que digamos determinadas cosas o hasta se cuidan de qué decir delante de nosotros.

Por eso hay tanta gente defendiendo a pésimos presidentes en países que se van al traste, como si los hechos no les hablaran lo suficiente… el problema es que son fanáticos y están empecinados en defender más su idea que en ver y aceptar los hechos… el mundo “es bueno” solo porque a ellos les parece y les encaja en su idea de “bien”.

Hay que moverse rápido, porque parte de pensar críticamente implica tener la sensatez de sopesar cuándo nos estamos paralizando por exceso de análisis o de identificación con una manera de pensar.

Nos han vendido la de idea de que pensar por nosotros mismos y llegar a nuestras propias conclusiones es una forma de egocentrismo, de aislamiento o soberbia, que adherirse al rebaño es “lo que está bien”, “lo correcto”. Esta es una idea muy cómoda para el absolutismo, para quienes viven de controlar la mente de otros. Estamos empezando a ver lo peligroso que esto se vuelve; por si te queda alguna duda, revisa tus redes sociales y las “peleas” de opiniones (no hechos) en las áreas de comentarios, espera a la próxima campaña política, mira las noticias, lee los periódicos… todo está ahí… ¿Tú estás en dónde?.

🧐

🤓

2 comentarios en “Una cualidad que nos salvará a todos

  1. ¡Cómo se te ocurre promocionar el pensamiento crítico!, ¡con lo bien que se siente uno odiando a quien le dicten odiar, sintiendo que él es parte de la agenda del Bien, llamando facha a quien tenga ideas propias…! ¡Ojo que te cancelarán!, jajaja

    Le gusta a 1 persona

Tus comentarios le dan vida al sitio:

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.