La verdad del sufrimiento (Chögyam Trungpa – Leído)

Acostumbrado al estilo de Trungpa, percibo este libro un tanto diferente a otras obras que conozco de él. Supongo que es por tratarse de charlas orientadas a los monjes en formación. Tal vez sea pesado leerlo en algunos pasajes, pero precisamente ese peso, cuando haces el ejercicio de alivianarlo y digerirlo tranquilamente, te empieza a dar luces. Paso directamente a las enseñanzas:

La primera noble verdad

Lo primero que hay que entender es que el dolor existe, es inherente a la vida misma, no podemos escapar de él. “El dolor procede de la ansiedad y la ansiedad procede de la neurosis (…) cuanto más estamos en nosotros mismos, más sufrimos… [y viceversa]”. Anhelamos ansiosamente curarnos de nuestra ansiedad permanente (samsara) buscando placer afuera, pero es un círculo vicioso.

Si somos pobres sufrimos porque no tenemos dinero, pero cuando finalmente llega la fortuna y creemos que la ansiedad terminará, nos vemos a sí mismos con miedo de perder esa riqueza y hacemos lo que sea para acumular más dinero y asegurar el que ya tenemos. Cambiamos una ansiedad por otra y hacemos que el sufrimiento se perpetúe. Esta confusión parte de nuestra incapacidad para experimentar los hechos de la vida tal y como son.

Para salir de este remolino es necesario abandonar el esquema que tenemos de lo que debe ser nuestra vida y de lo que queremos como desenlace. Se trata de dejar de tomarse tan en serio el placer y el dolor viviéndolos como lo que son, sin juicios, sin comparaciones; es el ejercicio de controlar la mente, de “domesticarse a sí mismo” a través de la meditación (shamatha). Trungpa nos habla de ocho formas de sufrimiento:

  1. El sufrimiento heredado: Nacimiento (dolor al nacer y abandonar la comodidad del vientre), Vejez (dolor de envejecer y deteriorarse), Enfermedad (dolor de perder la salud) y Muerte (dolor de no poder continuar con tu vida).
  2. El sufrimiento del periodo entre el nacimiento y la muerte: Pasar por lo que no es deseable (deseo de evitar y evadir), No poder mantener lo que es deseable (deseo de aferrarse a lo que es agradable), No conseguir lo que se quiere.
  3. Aflicción general: Es el sufrimiento que todo lo impregna. La aflicción general se basa en la herencia de la neurosis; si experimentamos alegría o placer, esto no deja de tener su amargura. “No podemos experimentar solo una cosa sin tener con qué contrastarla. Esa es la experiencia de la espiritualidad más elevada: siempre hay un poco de dulzura y de amargor”.

La segunda noble verdad

El sufrimiento procede de la distracción, la estupidez y la ignorancia. Somos fundamentalmente incapaces de ser conscientes, estar centrados y de hacer algo concreto por encausar la atención. Somos incapaces de coordinar el cuerpo, la mente y las palabras. “Del sufrimiento procede la idea de irritación, porque no estás en concordancia con tu entorno, el mundo empieza a atacarte (…). Hay un desconcierto o un rencor activo contra el mundo. Se supone que dices algo a alguien que te ataca, pero tú mismo creaste el problema, así que no sabes qué hacer. (…) Perder el camino, perder el contexto, perder un punto de referencia ocasiona dolor”.

Ante la dificultad de concentrarnos desarrollamos una sensación permanente de preocupación y anhelo por todo. Actuamos guiados por un punto de llegada (deseo) y sufrimos cuando llegamos o no llegamos, da igual. Si llegamos tememos perderlo y si no lo logramos lamentamos no haberlo conseguido.

En esa visión errada del mundo que nos rodea caemos en varios extremos generadores de sufrimiento: asumimos que todo es eterno y estático (negar la impermanencia); creemos que la opinión propia es la correcta y la mejor; caemos en el extremo de “no creer en nada para liberarnos de todo” o en el otro lado de creer que “todo es eterno y seguro, que debemos jugar en el lado correcto del cosmos”; finalmente entran la pasión, la agresividad y la lujuria, que juegan un vaivén movido por la tendencia a agredir.

Existen seis kleshas o emociones conflictivas que son vaivenes e irregularidades en nuestra mente y nos hacen reproducir permanentemente el sufrimiento: deseo, ira, orgullo, ignorancia, duda y opinión. Todas funcionan encadenadas entre sí sosteniendo la sensación permanente de sufrimiento. Aunque Trungpa habla de varias causas de sufrimiento asociadas al karma y sus manifestaciones, haré mención de una pocas bastante cotidianas y asociadas con la palabra: decir mentiras, intrigar o dividir, hablar mal o criticar, el cotilleo o la charla sin sentido. Hay otras manifestaciones asociadas con la mente: la envidia, querer hacer daño y la incredulidad en cuanto a la verdad o lo que es sagrado.

La tercera noble verdad

Esta es la verdad de la cesación o “liberación”. El principal obstáculo para liberarse es quedarse atrapado dando vueltas en el alguna de estas categorías: la confusión básica o desconcierto, la fijación y el sufrimiento mismo como patrón de comportamiento.

“La cesación y la salvación llegan a ti cuando eres una persona razonable (…) porque dejas de ser chapucero y descuidado”, deja de ser una actitud rígida, meticulosa y tensa, basada en el miedo, pasando a ser una actitud natural y fluida.

Trungpa habla de doce aspectos de la cesación que no mencionaré aquí. Sin embargo quiero hacer una cita que resume con claridad el espíritu de este camino:

“Paz no significa búsqueda de placer, sino armonía. No creas caos para ti ni para los demás y empiezas por trabajar primero contigo mismo (…). Lo que se debe cultivar es la simplicidad. Simplicidad significa que mantienes todo en un mínimo (…) la cesación se basa en un estado de pureza de mente”.

La cuarta noble verdad

Trungpa es claro y directo en este capítulo. Nos dice que el sufrimiento se puede superar, pero que al mismo tiempo es un camino y un ejercicio permanente en la vida. Para el recorrido propone: superar la idea de la eternidad y comprender que nada es permanente; superar la búsqueda del placer; comprender la posibilidad del vacío o la naturaleza ilusoria de las cosas; comprender la no–egoidad, o lo que es lo mismo, evitar aferrarnos a la idea que tenemos sobre nosotros mismos. Menciona otros detalles que, a mi modo de ver, puede que escapen al alcance de ciudadanos “de a pie” como nosotros y que más bien se trata de la profundidad a la que podrían llegar practicantes devotos y asiduos. De ninguna forma las desestimo, sino que no viene al caso detallarlas.

La intención hasta aquí era recoger algunas de las enseñanzas más importantes del libro e invitar a su lectura y estudio. Si deseas descargarlos al final dejo el enlace o lo puedes encontrar en la sección de libros gratuitos.

 

La verdad del sufrimiento pdf Chogyam Trungpa

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