Abundancia

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Cómo entenderla y vivirla

El cambio de año puede tener un profundo sentido simbólico y espiritual para la renovación de los propósitos de abundancia en nuestra corriente de vida. Pareciera una contradicción hablar de “abundancia” en un sitio esencialmente dedicado al “minimalismo”, pero precisamente, si hay algo que contribuya a crear abundancia es aprender a vivir con lo genuino, profundo e importante de la existencia. De eso se trata esta entrada, de comprender qué es la abundancia y cómo vivirla para esparcirla por el mundo.

Un forma de entender la abundancia

Quiero atreverme a dar una definición: la abundancia es la posibilidad de satisfacer nuestras necesidades y deseos con facilidad, sea cual sea el momento y el plano [material o inmaterial] en el que se manifiesten. La abundancia es un estado mental, es la forma como esencialmente vemos la vida.

Comúnmente confundimos la abundancia con tener mucho dinero en el bolsillo, vivir una vida llena de lujos y comodidades, y en general con el hecho de tener muchas cosas materiales. Esto es parcialmente cierto: en realidad la abundancia es experimentar la sensación de no–vacío, es decir, la sensación de que no nos hace falta nada.

La abundancia es la experiencia espiritual y psicológica de la riqueza existencial que se produce al vivir en estado de coherencia, felicidad, conexión, vitalidad y plena salud. Es un estado de completitud y plenitud. La abundancia surge al prestar atención a nuestros deseos verdaderos y a nuestro propósito genuino. La abundancia es también el hábito de impregnar la vida con aquello que se conecta con nuestra bondad y sentido esencial. La abundancia brota en nosotros cuando genuinamente vivimos nuestro ser.

Lo desconocido, la incertidumbre y el desapego son una circunstancia que abre la puerta a todas las posibilidades y a la libertad genuina que va más allá de los condicionamientos pasados o del miedo imaginario al futuro. La parálisis nos priva de experimentar la abundancia del mundo.

Características de la abundancia

1. Somos seres creadores por naturaleza: los momentos en los que más abundancia experimento es cuando estoy creando cosas. Por ejemplo, escribir esta entrada me ha hecho sentirme profundamente abundante. La abundancia que quiero crear empieza en mí y luego se manifiesta en mi mundo exterior, no al revés. Como está tu espacio físico, es reflejo de cómo está tu mente y con ello toda tu vida. Mi conciencia próspera es la que materializa muchas cosas que hoy en día tengo: Mantenlo Simple nació porque alguna vez sentí que tenía mucho qué decir y que valía la pena compartirlo con el mundo. Temía que pronto se me iba acabar el tema o la inspiración y un año después lo que no me alcanza es el tiempo y la “batería” para hacer más de lo que me apasiona. Aprender a calmar la mente, a detener tanto ruido y acceder a mis imágenes interiores es la fuente inagotable de inspiración para construir todo lo que cada lunes ofrezco.

2. No existen vacíos ni baches: vivimos en una cultura de “suma–cero” que constantemente nos enseña que hay poco y que tenemos que competir por conseguirlo. Si miramos bien a nuestro alrededor veremos que no hay nada vacío, todo está lleno, listo y dispuesto para nuestro uso. Tal y como nos enseña el maestro Saint–Germain:

“El suministro siempre precede a la demanda. Por ejemplo, hay aire en el Universo antes de que el infante tome su primer aliento. Hay luz en el universo antes de que la planta irrumpa a través de la superficie de la tierra (…). El Padre Universal prepara cada actividad, regalo, poder y requerimiento para la corriente de vida ANTES de su viaje hacia dentro del mundo (…)”.

Vale la pena que te preguntes: ¿De qué estás llenando tu vida? ¿Está saturada? ¿Sientes que vives en alguna clase de desequilibrio? Y de ser así ¿Cómo se da?

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Lakshmi, la diosa hindú de la abundancia y la fortuna. Bendice a los devotos y deja caer monedas de oro sobre ellos.

3. La abundancia es atención focalizada: la abundancia siempre está presente en la forma de aquello a lo que más le prestas atención. Es un error creer que la abundancia es solo cuestión de vivir una vida de sólo dicha y fortuna. Se puede tener también una vida rica en desesperanza, frustración, depresión, miedo e improductividad. Aquí el punto es que creamos abundancia y llenamos los vacíos con aquello a lo que más atención le prestamos.

Si nos enfocamos solo en lo que detestamos y más nos molesta, eso será precisamente lo que recibiremos. Te aseguro que conoces alguna de esas personas llenas de quejas, exigencias y complicaciones que siempre que van a un restaurante justo a ellas le llega el pescado con espinas, la lechuga con un gusano o la sopa con una mosca. Esta es la clase de personas que cuando compran algo les sale con un algún defecto y nadie atiende sus reclamos o que cuando van de viaje la reserva de hotel tiene problemas, el vuelo se retrasa dramáticamente, les da gastroenteritis o justo en la época que van cae una tormenta que les impide salir.

Enfócate en el éxito y la prosperidad, enfócate en expresar lo que verdaderamente deseas, cambia tu percepción para que cambie tu experiencia. No se trata del “pensamiento positivo” ingenuo y miope porque también hay que sopesar los riesgos, pero estando listos para afrontarlos como oportunidades de aprender, como retos que hay que resolver, como asuntos que nos pondrán a prueba y que nos mostrarán de qué estamos hechos. Una vida limitada jamás nos deja ver eso. Vernos prósperos nos impulsará a crear más prosperidad.

4. El camino de menor resistencia (o la Ley del mínimo esfuerzo): con la facilidad que el agua corre y se filtra entre las piedras, así mismo la abundancia es fácil de detectar cuando las cosas nos salen bien casi sin esfuerzo. Esto parece contradecir el mensaje de “ganarás el pan con el sudor de tu frente”, pero en realidad ese sudor tenía que ver con la “responsabilidad propia” al obtener lo que deseamos, no de quitárselo a nadie ni de molerse haciéndolo. Algo que he aprendido es que cuando estoy en estado de abundancia y de conexión profunda con un propósito las cosas se dan con extrema facilidad, voy avanzando por el camino de menor resistencia, me desgasto menos energéticamente y todo lo hago con gusto. Son acciones motivadas por el amor, por el placer interior de hacer algo que busca el bien.

5. Conexión con un propósito (o Ley del Dharma): vivimos para encontrar y expresar nuestros talentos únicos. Eso es todo un reto en realidad porque estamos condicionados para dudar de nosotros mismos y para vivir capturando la aprobación de otras personas. Estamos aquí para describir y manifestar nuestro verdadero ser, es decir, la abundancia es ser más de lo que real y potencialmente ya somos. Esto nos obliga a tener una determinación inquebrantable; la apatía y la indisciplina erosionan la abundancia.

La conexión con un principio trascendente significa vivir la vida más allá de las limitaciones de lo meramente material, es aprender el difícil arte del desapego. ¿Para qué te levantas todos los días? ¿Para qué tienes un trabajo? ¿Sólo por tener un sueldo mensual? ¿Qué es lo nuevo que traerás a tu vida y que materializarás en el mundo en este año que viene?

6. Desapego: el desapego se relaciona con la idea de que no existen vacíos ni baches. En un bosque o en una selva no crecen más árboles de los que pueden crecer, aunque todo esté lleno de vegetación y se vea tupido. Todo exceso es eliminado manteniendo el equilibrio de lo que queda. La abundancia se autorregula, se mantiene a sí misma. La abundancia no tiene que ver con “tener demasiado” de una cosa, sino con disfrutar de la cantidad suficiente de muchas cosas a la vez. Nótese que dije “disfrutar”, no “poseer”. Por eso es necesario que aprendamos el arte del desapego, el arte de no ser esclavos de lo que tenemos, esclavos de la seguridad, de la comodidad y de lo conocido.

El desapego también tiene que ver con renunciar a querer tener el control sobre el resultado final y sobre la forma como se “deben dar” las cosas. El apego está basado en el miedo y la inseguridad, en la desconfianza en nosotros mismos y en la vida en general, en la creencia de la escasez y en pensar que no seremos capaces de conseguir lo que necesitamos.

Espero que estas reflexiones te sirvan y te invito a que trabajes sobre ellas en tu propia vida y en todo lo que te rodea, y si sabes de alguien más a quien le pueda servir compárteselas. En la próxima entrada aprenderemos cómo crear abundancia y esparcirla por el mundo.

 

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