Leyes de Murphy en el trabajo y la oficina (tercera parte)

Siempre que alguien le ofrezca ayuda evalúe si esa “ayuda” no empeorará las cosas. Esto funciona en doble vía según la ley de Sodd: si usted ofrece ayuda, piense en cómo contribuirá a resolver el asunto; tal vez su intervención termine empantanándolo todo y usted salga más embarrado de lo que estaba antes de abrir su boca, sin mencionar las complicaciones adicionales que pueda crear al problema que existía. De ninguna forma hablamos de que la ayuda sea mala, sino que en ocasiones puede complicarlo todo un poco más.

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